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64. Loaded (Dame más) - Ricky Martin

Posted by Juan K Peña on domingo, junio 28, 2009 in , ,

No sé si hay una canción que sea mi criptonita, pero esta canción de Ricky Martin me produce un efecto de ‘poción mágica’ para el pueblo de irreductibles galos comandados por Asterix. Me hace sentir invencible.

El día de mañana podría: Ponerme los cuernos mi mujer con mi mejor amiga, descender el Fútbol Club Barcelona a segunda división, Chávez ser declarado el emperador de Sudamérica, Gabrielle Anwar declarar públicamente que me odia, y algunas que yo me sé desperdiciar sus vidas con algún imbécil inoportuno que pasaba por ahí en el momento oportuno; que mientras exista esta canción estaré a salvo.

¿Qué tiene? Un exceso de energía que hace que sea mi versión siglo XXI de I’m singing in the rain de de Gene Kelly. Se supone que Gene Kelly la canta para expresar su sensación de estar enamorado. ‘Loaded’, para mí es estar enamorado de la vida.

El video tiene un aire de coquetería, encanto, elegancia y estilo. Me hace pensar en mis amigos, que se quedaron por el mundo y en los que estoy haciendo acá en Rosario; En esas noches que uno, erradamente cree que puede comerse el mundo, que curiosamente son las mismas noches en que uno, erradamente, acaba comiéndose al mundo.

Tantas veces quise creer, para luego perder la fe. Cada día me levanto creyendo. Creyendo en mí, creyendo en vos, creyendo en ella y en él, en todos nosotros, y en ellos; En este país y en tantos otros y tarde o temprano termino perdiendo la fe. ¿What’s wrong with you, people? Y a veces también pierdo la fe en mi mismo ¿What’s wrong with you, person? Pero sigo volviendo a creer… ¿para qué? Para volver a perder la fe. Es un juego divertido, porque recuerdo el ayer, y aquellas noches de placer… Nunca me basta, quiero más.

Esta canción habla de las mujeres que me gustan y que dejaron de gustarme, y de las que aparecen en versiones mejoradas, para volver a tropezarse, reinventarse, conquistar y fracasar, vuelven las primeras, se van las últimas, vuelven las últimas, se van las primeras… Y yo sigo volviendo a creer, ¿para qué? Para volver a perder la fe… Pero recuerdo el ayer, aquellas noches de placer. Nunca me basta, quiero más.

Loaded es estar repleto. De dicha, de alcohol, de dinero… En este caso es de dicha, de energía, de ganas…

Why, oh ,why am I gonna play? So many times it goes this way. My heart gets blown away… These eyes are born again. Do you remember how we were? Do you remember summer days? Sometimes I feel like going down down…

Dime para qué quiero jugar? Muchas veces mis conversaciones/relaciones van (a morir) al mismo punto… Mi corazón resulta disparado… Pero mis ojos vuelven a nacer. A veces con un dolor intenso, podemos verlo todo más claramente. ¿Te acuerdas como éramos? Cómo éramos la otra noche,… ayer… el último verano… ¿Te acuerdas como éramos en otras épocas, otros siglos, otras vidas? A veces siento que todo va para abajo… ¿Para qué sigo creyendo? Para volver a perder la fe…. Pero recuerdo el ayer, aquellas noches de placer. Nunca me basta, QUIERO MÁS.

Dame Más - Ricky Martin

Ella baila con swing
Eso me gusta mi
Veloz como un homerun de Sosa
Esta rica esta sabrosa
¡Mírenla bien!
Ella es todo para mi
Soy su perro fiel
La quiero muy dentro de mi

Ella me atrapa con su red
Con sus encantos de mujer
Tantas veces quise creer
para luego perder la fe

Pero recuerdo el ayer, aquellas noches de placer
Nunca me basta, quiero mas, más!

Dame la libertad
para entrar en tu alma hacerte soñar
Suelta la piel
Aprieta el control
Mueve ese cuerpo hazlo con sabor
Y ahora dale,
no pares,
no dejes de bailar
que la fiesta es una fiesta, goza!

Ando muy feliz
Vagando por ahí
No me hables de problemas
Yo te juro soy de roca
¡Que bello es vivir,
sin miedo de seguir!
¡Mírenla bien
La quiero muy dentro de mi!


www.youtube.com/watch?v=Z1Lwq-QHNX0

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Interludio - Pequeño chascarrillo de la gripe porcina

Posted by Juan K Peña on miércoles, junio 24, 2009
Y si no saben Inglés? Ríanse por compromiso. Y si van entendiendo, dejen comentarios. Cómo dice mi profe de didáctica 'si algo no preguntan, o no comentan... es porque no están entendiendo'. Luego van a quejarse que a mi no me preocupan mis lectores, que les conozco!




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62. Pequeñas histerias, pequeñas historias - Aumento de busto, disminución del gusto, multiplicación de disgustos...

Posted by Juan K Peña on jueves, junio 18, 2009
- ¡Holaaaa!
- Hey, ¿ cómo vas? ¿Cómo va todo?

Luego de tres días:

- ¡Hola!
- Hola… Saludaste y te fuiste el otro día. No es la primera vez que haces eso. ¿Andas muy ocupada?
- Si más o menos…
- ¿Qué ha sido de tu vida? No he sabido de vos en mucho tiempo.


Luego de varios días:

- Hola
- Hey, que tal?
- Acá, pirateando la señal, todavía en pijama, limpiando la casa.
- Ahh, terrible…
- Le contesto ya no con el mismo ánimo de otras veces de saber de ella.
- Le ví a Maradona el otro día.
- Ah si?
- Si, y a todos los de la selección argentina. Insoportable.
- ¿Si? ¿Qué te hizo?
- Cara de aburrido. Fuimos al Marriot cuando vinieron.
- O sea, no te dijo nada
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C. es una chica linda, a la que incluso le podía hallar ciertas similitudes con Rachel Green (Jenifer Aniston en F.R.I.E.N.D.S.), pero también era una chica que tiene ciertas actitudes de lo que se denomina ‘histeriqueo’. Desaparecer, portarse linda, volver a desaparecer, proponer algo, fallar en su propia propuesta, volverse a portar linda, desaparecer por tres meses, llamarme para contarme que estaba saliendo con algún viejo (físicamente viejo), constituían ejemplos claros de un histeriqueo depurado. Se notaba que en su casa no le dieron unas buenas nalgadas de chica, al menos algún correctivo y que ella desarrolló una irritante atracción por tipos viejos. Y no te hablo de George Clooney, que es un tipo grande, pero que está bien conservado… o de Richard Gere… Sino más bien sería como andar por los 28 o 29 años y morirse por Caruso Lombardo. De esas cosas que no se entienden, y que tampoco pensaba explicarlo con ninguna 'teoría psicológica'.

Ahora le daba por meterse en camisa de once varas. Diego Armando Maradona no es el director técnico de mi preferencia para la Selección Argentina, pero… ¿considerarlo ‘insoportable’ porque tiene ‘cara de aburrido’? A lo mejor debería haberse realizado una cirugía plástica que le dibujase una sonrisa, no a lo Heath Ledger cuando actuó de Joker, sino una sonrisa que le diese un aire de Tom Cruise para que la señorita C. lo considerase ‘medianamente soportable’. Maradona tiene parte de la culpa por ser Maradona, ya que tiende a caerle mal a mucha gente con el solo hecho de pasar por ahí. A mi, Diego me cae bien porque es un ídolo de la infancia y esas cosas son prácticamente inalterables.

- No, lo que pasa es que nos colamos por donde pasan la comida a los salones y les vimos a toda la selección en la cena. Hasta que vino un tipo de la AFA y nos sacó con pura groserías y pedante.
-
Si, que raro el de la AFA que no los haya invitado a quedarse y cenar con ellos.- le digo con mi encantador toque de sarcasmo.
- El Pablo quería quedarse. A mí me indigno. Ni que fueran dioses y uno tener que estar rogando.
- ¿Quién es Pablo?
- El vejete.
- ¿Tu jefe?
- No, si te conté
- ¿Con el que andas? Vos si que tienes gustos raros. Lo entendería si fuera alguien mayor, pero que se yo… En mi caso si se conservase como Katherine Fullop.
- No, el también es lindo, no se le nota lo vejete.


La verdad es que si se le nota. Mostaza Merlo podrá dejarse la cabellera larga, pero no por eso se le ve más joven. Es casi lo mismo. Hace años que C sabía que hace mucho tiempo me gustaba, pero tiene cierto placer en provocarme con lo que dice o deja de decir. No sé que esperaba. ¿Que les pusieran unas sillas extras en la mesa de Messi para ella y su amigo? ¿A lo mejor esperaba que Andújar les cediese unas medialunas? ¿Quizá quería que Mascherano, en su calidad de capitán les de la bienvenida y sonría ante la ingeniosa ocurrencia de haberse colado por el pasillo de los mozos?

- ¿Vos no me has visto luego de la operación?- dijo.
- Si, recuerdas que te dije. ‘Algo te has hecho, estás distinta’?
- Ah, si en el cine… Pero también me puse las ‘chichis’. (ecuatorianismo para referirse a los pechos femeninos)
- Lo del aumento de pecho no sé, estabas con campera.
- Las chichis son un accesorio, pero lo más lindo es mi nariz.
- No sé. Ya eras linda.
- Si, pero nunca me sentí bien con mi nariz.
- Debería operarme los párpados para tener los ojos más grandes.
- Si no tuvieras los ojos rasgaditos, no serías Juanka.

Creo que es lo más inteligente que dijo todo el rato y no lo notó. Lo peor es que se trata de una chica que yo considero inteligente. ¿Por qué si yo me cambio los ojos, no soy yo, pero si ella se cambia la nariz sigue siendo ella? ¿Sigue siendo ella o se puso en evidencia con su respuesta? ¿Por qué no se daba cuenta que dijo ‘nunca me sentí bien con MI NARIZ’? Era suya, y como dije antes, no era fea… Pero bueno, también Rachel Green se operó la nariz. ¿’Las chichis son accesorio’? O sea que una chica va por una rinoplastia y le dicen: Señorita, hoy es dos por uno. Adicionalmente, tiene una operación de tetas y le teñimos el cabello.

¡Perdónenme, pero discúlpenme! Lo de las ‘chichis son un accesorio es más falso que billete de dólar celeste. Es una de las operaciones más notorias que puede haber, especialmente porque hombres y mujeres del medio de la ‘despechada’ van a notar un cambio de esa forma. Para mí, la operación del pecho funcionaba como distracción de la rinoplastia, y a su vez la rinoplastia funcionaba como distracción de la operación del pecho.No soy psicólogo, pero entiendo a las mujeres.

¡Una operación de aumento de busto no es como pedir un zapato con dos centímetros más de tacón! No es accesorio. ¡Te están metiendo cuerpos extraños en las tetas! ¡Te están metiendo bisturí! ¡Estás aspirando anestesia! Aparte que el costo de la cirugía no debe ser para nada accesorio.


En definitiva, que yo no sé como C. piensa ahora. No tengo idea como es que C. se siente la mayor parte del tiempo. Con su nueva delantera, desconozco su cuerpo… y con su nueva nariz desconozco su cara. Nunca la conocí tanto como para tener algún vestigio de su alma. Y resumiendo, ¿quién es C?

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61. Instructivo femenino básico para sorprenderme

Posted by Juan K Peña on domingo, junio 14, 2009 in , , ,
Debería decidirme a retomar la escritura. Han sido días de resfrío, de ver el mundo desde adentro de mi pequeño departamento, de pensar en las cosas que he logrado, en las que voy logrando y en las que no he alcanzado aún. Han sido días de contemplación, porque estoy en Rosario y es una ciudad que merece contemplarse.

Rosario es una ciudad en la que uno podría enamorarse cada tres minutos, o cada cuadra, lo que ocurra primero. Pero no hablo de esos amores por los que uno mata y muere, que no me han pasado. Hablo de esos amores que duran una película, en los que también se muere y también se mata, pero se revive para un próximo estreno. Esto no habla mal de la mujer rosarina, lo sé. Habla mal de mí que aún no he llegado a profundizar en el conocimiento de nadie. Tampoco es tan grave, llevo acá poco tiempo.


Pero hablaba de esos amores a primera vista, que son tan válidos… y que llenan tanto cuando vos no estás. Porque en ese vacío, aunque no es tan inmenso, continúa siendo vacío, y aunque sea con todas las fotos mentales que puedo tomar intento llenar, sin riesgo de que ellas me aturdan.

No sé si le puedo dar nombre propio al vacío tuyo. A lo mejor es más fácil si le doy un nombre, pero a lo mejor es demasiada responsabilidad para vos, y no sé si vas a poder. No sé si quieres poder, porque a lo mejor es más un asunto de voluntad y no un asunto de posibilidad. Más de actitud que de aptitud. Aunque te llames Belén, Vanessa o Cecilia… ¿Qué más da?

Recientemente leí que alguna web catalogaba a Buenos Aires como la tercera ciudad con fama de tener las mujeres más bellas en el mundo. ¿y Rosario? ¿No sabían que existía Rosario? ¿No sabían de la fama de las rosarinas en Buenos Aires los que hicieron el artículo? Mejor, mejor. No me gusta compartir. Así puedo apalear mejor tu vacío… te llames Fabiana, Sabrina o Victoria ¿ Qué más da?

Creo que me voy quedando con menos corazón. Lo voy desmigajando y dando de comer a las imágenes que encuentro y que poseo, simplemente como imágenes que se quedan en mi mente, sin que las toque, sin que invada su entorno, como una especie de poderoso Dios que acepta su existencia, sus angustias, preocupaciones, gozos y alegrías.

Ahora vivo en otro orden. De hecho vivo algún orden. He cambiado algunas cosas. Si vinieses encontrarías la mayoría de cosas en el lugar que deben estar. Y encontrarías muchas otras esperándote. Aún no sé donde dejé a todos mis amigos. ¡Cuánta razón tenían los que me decían que iba a perder algo, algún día, por desordenado! ¡Toma! ¿Dónde andan los amigos?

Hoy pienso que por fin estoy aprendiendo una de las lecciones más importantes de mi vida: ‘A no esperar nada de los demás.’ Cuando no espero nada de vos, siempre me sorprendes… De hecho, no solo vos, sino todas ellas… Las que guardan un tibio reflejo tuyo, pero no te llegan ni a las rodillas. Se llamen Milene, Andrea o Paulita. De vez en cuando, sucede, que me cambias la jugada de laboratorio que te da por abandonar el guión y decir lo que en verdad te pasa, lo que en verdad sientes, te da por buscarme y te ves más linda.

Ya te lo dije una vez, pero no te queda claro… Te cuesta más entenderme. No te culpes, casi nadie me entiende. Y no lo digo como quinceañera, con zapateo rebelde yéndose para su habitación. Lo digo con total resignación. A vos te cuesta entenderme, pero estás cerca, muy cerca. Pero te cansas… No te culpes, casi todo el mundo se cansa….

Y por eso a las tres de la mañana, duermo profundamente, porque no espero tu llamada… Ahí sería el momento preciso para llamarme aunque me de un vuelco al corazón. Servirá para recordarme que tengo uno, y que se yo….

- Hola… ¿Estás bien?
- Si, hola… solo llamaba para escucharte. Sé que es tarde…
- No importa. – diría yo, tratando de abrir los ojos con un restriego de puños.- A lo mejor, te soñaba ahora mismo.


Pero no, no es así. Y yo duermo, y duermo profundamente. A lo mejor, ya ni sueño con vos. Porque estaré ahí, dormido en mi cama, semidesnudo y semi-inerte, sin esperar nada, ninguna sorpresa, ninguna emoción… Por eso mismo: Ahí es el momento y el lugar. Llama, aunque despierte. Dame un mordisco en la oreja, mándame una carta desde donde estés, envíame un email desde dónde estás… Si no tienes que contar, menciona que es miércoles y que solo querías que te escuche. Yo no tengo mucha a gente a quien escuchar, y rara vez recuerdo que día es hoy.

La próxima vez no te vayas a dormir cuando te sientas cansada y tengas que cursar al día siguiente. La próxima vez avísame que quieres verme y que ya sabes dónde y cuándo. La próxima vez reclama el protagonismo que crees que te mereces, porque YO ya no lo creo y porque es mejor no esperar nada de nadie. La próxima vez dame un beso y vete sin decir adiós. Regresa, abrázame, y cántame una estrofa de tu canción preferida. Regálame flores, ándate a tu casa, enciérrate en tu cuarto, arrójate sobre tu cama y contempla el tumbado. Piensa en mí con intensidad al punto que te duela la cabeza, piensa en mí con coraje al punto que me odies por no lograr descifrarme, piensa en mi con lujuria hasta al punto de masturbarte o hacerme una llamada obscena, piensa en mí con ternura al punto de querer abrazar y proteger al niño que fui, al niño que soy y al niño que siempre seré… Piensa en mí hasta al punto de prolongarme en tus sueños… Piensa en mí y toma el próximo colectivo que sale en la estación de Retiro…. Sorpréndeme, porque conmigo es fácil perder, pero vos nunca fuiste fácil.

Por eso piensa que soy un sueño,
sueña qué pienso, mándame un
beso, llámame un día de estos.
Estoy en el metro sin cobertura,
y en la parada de tu cintura,
y alégrame ésta triste figura.
Cuéntame un cuento, dame locura,
porque sino luego me lo invento


(Tragicomedia - Estopa)

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60. En búsqueda del tesoro perdido y el rescate imposible

Posted by Juan K Peña on jueves, junio 04, 2009 in ,
En Junio de 1983, una patrulla de cinco soldados de plástico del pelotón verde oscuro desapareció después de siete horas en una misión por los geranios de la casa. Dos meses más tarde un vaquero de Playmobil, un soldado rebelde de Star Wars (The Empire Strikes Back), y cuatro soldados de plástico del pelotón multicolor, liderados por un indio amarillo, también de plástico, desaparecieron a pocos metros del limonero del jardín de adelante. En octubre del mismo año la situación se vuelve insostenible cuando un cargamento de armas de plástico, un cochecito Matchbox, modelo Rolls Royce se pierden en un desplazamiento cerca del arbolito de cedrón del jardín de atrás.

Mi hermana hubiese podido ser la primera sospechosa, pero a ella también se le había perdido el zapato de una Barbie. El jerez ‘Tío Pepe’ de mi abuelo, una botella chiquita, había perdido su guitarra y su sombrero. Era la botella más guapa de la casa, pero sin guitarra y sin sombrero ya no era más que una vil Fanta Bamboocha.

No se pudo hacer mucho por los desaparecidos. Eran otros tiempos. Y la irresponsabilidad propia de la infancia, hizo
que un par de llantos por los desaparecidos y algún dibujo animado en la televisión basten para olvidar lo sucedido. Hubo múltiples misiones de rescate, pero generalmente fracasaban y perdíamos algún efectivo más. No quise arriesgarlos más.

Habían pasado tres años, era 1986 y El Diego deslumbraba al mundo con su zurda mágica y todos nos preguntábamos ‘¿De qué planeta viniste, barrilete cósmico?’, por lo que yo dejé a un lado los soldaditos y empecé a jugar con la pelota. Jugaba con ser Jorge Valdano, yo, porque sabía que mi calidad técnica no daba para imaginarme siendo Maradona, y que el deleite de tenerlo a Diego al lado de uno, era aún mayor que ser Diego en la cancha.

Medía algunos centímetros más y muchas cosas empezaron a estar a mi alcance. Los interruptores de luz, algunas golosinas y podía trepar algunos muros, inclusive. Pero una de las maravillas que estaba a mi alcance y que nunca antes lo estuvo era el conjunto de vitrinas de mi bisabuelo Enrique. Enrique a quien yo llamaba ‘Ititito’ era un hombre pequeño de andar muy lento, con una sonrisa pícara que lo delataba como capaz de cualquier travesura. No era un amante de los niños, pero tampoco los odiaba. En cambio, le encantaba molestar a los niños. Cuando tenía seis años me daba coscorrones gratis, solamente para molestarme y aprovecharse de que estaba distraído. Ahora lo veo como una genialidad que me causa mucha gracia. Un hombre de ochenta y cinco años, pegando coscorrones a un nene de siete años, y negándolo todo: ‘¿Yo? ¿Estás seguro que fui yo? ¡Si no me he movido!'

Lo llamé ‘Ititito’ porque a los dos años y medio ‘Enriquito’ es una palabra muy difícil e Ititito, siendo difícil a esa edad, es mucho más sencilla. ¡Y tenía la misma métrica! Yo no sabía un cuerno de métrica, pero la usaba bastante bien. A Ititito jamás lo recordaré por la sabiduría que no tuvo, ni por su incondicional afecto a sus bisnietos que no recuerdo me lo haya dado. En mi memoria queda una que otra de sus anécdotas. Lo recordaré como un dibujante increíble, y como el dulce canalla que secuestro a los muñequitos. Un tipo obsesionado con las miniaturas y los detalles… Capaz de coleccionar clips, papelitos cuadrados de un espesor, textura y dimensiones específicas, gomas de borrar,…, lo que fuera.



Cada dos años crecía lo suficiente como para alcanzar un nuevo nivel de las vitrinas y encontrar más tesoros. En las vitrinas que el adoraba encontré no solo a mis desaparecidos, sino al zapato de la Barbie, a la guitarra y sombrero de Tío Pepe… . No solo tesoros de mi época, sino de otros tiempos. Algunos dorados, otros plateados, metálicos, de tiempos en que las cosas eran menos funcionales, pero a lo mejor más bonitas… Planchas, faroles, cálices, cristos, jarrones, martillos, tazas, pistolas, llaveros, trenes, coches, caballitos, osos, muñecas, cuadros y máquinas contadoras en miniatura. La manía de coleccionar ‘juguetes ajenos’ le venía desde mucho antes que yo naciera. Era evidente.

Para 1989, luego de algunos ‘recursos y reclamos’ por la vía legal, que era mi abuelo, y que no surtieron mayor efecto (¡Papá, eso es del Juanchito! Es una frase que no tiene mucho poder de convencimiento), me decido a realizar una misión de rescate. Recuerdo que entré a hurtadillas y que descubrí que sus tesoros estaban encerrados bajo llave, una llave a la que tenía muy cerca de su cintura y que sería casi imposible rescatar a los héroes, que ya eran casi mártires a estas alturas de mi historia infantil.

Hubo misiones más avanzadas, que fueron realizadas mientras todos disfrutaban de un almuerzo familiar. Alguna incluyó una ganzúa y fue la que más se acercó al momento del rescate. Pero aborté la misión sin aparente razón alguna. Sentí que estaba haciendo algo malo, como si recuperar lo que era mío fuese robar. Eso sentí. No pude. No pude ni siquiera palpar los otros tesoros que tanto me llamaban la atención. Ni siquiera el sacapuntas de plástico, ni la goma de borrar con olor a vainilla, ni el dedal, ni el cochecito de metal del Monopolio…

Ititito dejó este mundo en Julio de 1998. Lo recordaré no por la inmensa tranquilidad y seguridad al hablar, que no transmitía…. Sino porque la última carta que mandó a una persona, estuvo dirigida a mí. Yo vivía en el sur de Estados Unidos y él ponía muy claramente… ‘Señor Juan Carlos Peña Guzmán… ‘Nueva York, Estados Unidos de Norteamérica’… Adoro esa carta, aunque estaba bastante lejos de New York… y no es que lo recordaré por la profundidad que no supo mostrarme, sino que lo recordaré por su sencillez y su amor por la familia y la naturaleza. También, tengo en mi mente el tecleado de su máquina de escribir, y como narraba cada una de los días de su vida...No diría que era un diario, más bien una especie de blog prehistórico, porque me dejaba leerlo y yo disfrutaba de su narrativa.

De vez en cuando sueño con él… De vez en cuando sueño con las vitrinas repletas de tesoros. Hace unos años mi abuelo les quitó el seguro y ahora cualquier persona puede verlas o incluso tomar cosas de ahí, que no deberían. Se que muchos ‘tesoros’ ya no están más en las vitrinas. Es como si ese pequeño museo en miniatura fuese desvalorizándose, saqueo tras saqueo.

- ¿Para qué una foto de eso?
- Para mi blog.
– Le dije a mi abuela que no entendió nada y de paso, criticó mi gusto por las ‘pendejadas’.

Espero que quien lea esta entrada entienda un poco este mini-homenaje a ese extraño y dulce personaje que fue mi bisabuelo, a ese sensacional ladrón de tesoros considerados chucherías… Un guiño de ojo de un amante de detalles hacia él, que fue otro gran amante de los detalles más pequeños… y talvez, más importantes. A vos, Enrique.

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59. Engaged

Posted by Juan K Peña on viernes, mayo 29, 2009 in , , ,
Cuando leí el título yo también quise saber más y también sentí sorpresa. ‘I’m engaged’ era el título original. Lo ví en el blog de mi ‘primera novia seria’ y como me enteré por ahí está claro que el compromiso no era conmigo.

Hace unos años en Internet, Claudia llevaba un Blog. De hecho, como a ella le iba tan bien y era tan leída, a mi me dio ganas de hacer lo mismo. Modestia aparte, se me da mejor. (ouch! Jaja). Al principio lo leí porque la extrañaba. Desde que cortamos, nadie había tenido igual importancia que ella en mi vida.

Superado la etapa de echarla de menos, empecé a enfrentar una segunda etapa que era la de ‘Esta no es Claudia’. Obvio, cuando nuestra seudo-relación empezó ella era una niña que terminaba el colegio y yo era un niño de barba, universitario. Habían pasado ocho años desde la primera vez que hablamos. ¡Obvio que no iba a ser la misma! Pero el hecho concreto es que nuestros caminos se hacían divergentes. Éramos muy diferentes ahora. Es difícil que la gente cambie. Lo sé. Pero ambos habíamos experimentado cosas muy fuertes, buenas y malas, y ambos éramos personas totalmente distintas ahora. Cuando se experimentan tantas cosas, como nosotros lo hicimos, los sacudones son inevitables y se termina por cambiar. Muchos de mis sacudones se los debo a ‘la catalana’.

Ahora bien, el momento de leer ‘I’m engaged’ como titular de la entrada se vinieron muchas cosas a mi cabeza.

La nuestra fue una relación siempre complicada. Estuvimos mucho tiempo separados por el gran charco. Ella en Europa, yo en América. La situación económica por acá era para ponerse a llorar, y mi situación económica particular era para que algunos de los que lloraban se consolasen. No llegué a tener que comerme la camisa, pero me ahorraba el dinero del colectivo para poder llamarla el fin de semana. Dejaba de comer para poder mandarle algo por correo. Ella, por su parte, vivía en un buen barrio cercano a Barcelona, con una familia que sobrepasaba el millón de dólares en ingresos al año. Marruecos, Inglaterra, inclusive México eran destinos bastante comunes. Y su eterna promesa de venir, nunca se daba. No creo que haya estado engañándome, creo que sus viejos la engañaban. Pero no puso los medios que si tenía, y cuando por fin faltaban unos tres meses para vernos… un día desapareció.

Fueron días de mucha locura. Recuerdo a mi amigo, Lucho, prestándome un dólar para que hiciera una llamada para ver si estaba bien. ‘Si, estoy bien… Ya vamos a hablar pronto… te amo’. Pero no, no estaba bien… Ni íbamos a hablar. Ni me amaba. ¿Amaba? ¿Qué es eso? ¿Con qué se come? ¿Escribiste ameba? Es muy extraño el hecho que nunca pudo materializar la visita tan planeada, teniendo tanto dinero como para hacerlo… ¿Talvez no quiso?

Un 4 de noviembre, que era mi santo, recibí un email muy escueto y frío. ‘Si, estoy bien, también te he extrañado, pero no va más… Me enamoré de alguien más’. Así su mejor amigo, se convirtió en Mr. Perfect. Y yo pasé a ser ‘Pre historia’, porque Mr. Perfect, era una especie de lo que Big es para Carrie en Sex and the City (yo vendría a ser una especie de Aidan de barrio obrero en ese entonces).

Recuerdo que mi amigo Tomás fue a verme y me llevó a 'pasear' a 100 km por hora en una carretera cercana a la ciudad para ver si lograba dispersarme un poco y mi único pensamiento era cómo conseguir que vuelva a mí… ¿Por qué este recuerdo vino a mi al leer el ‘I’m Engaged’ de Claudia Bosch? Simplemente porque sabía que mi deseo, posiblemente, tenía una sola condición de caducidad: El pensar que ella, eventualmente, se iba a casar. Eso marcaría mi derrota final en la agonizante relación que habíamos llevado.

Claro, conforme el tiempo pasó, mal o bien, yo fui recuperándome de las magulladuras y heridas que quedaron. Toda relación que nos importa y termina supuestamente debe dejarnos algunas heridas. Es que los seres humanos nos reflejamos mucho en la metáfora de los erizos que se aman. Si no están juntos se mueren de frío, si están juntos con sus púas se pueden herir.

Ahora no me importaba. Ni siquiera la Claudia actual tenía que ver con aquella niña que tanto me gustaba y alguna vez quise. Pero, sin embargo, que la Claudia actual se casase tenía mucho que ver con perder a la Claudia que me gustaba para siempre. Por tanto, el shock se completó cuando observé la imagen de su mano con un pedrusco de diamantes en forma de anillo de compromiso. Era en serio. Cualquier residuo de esperanza, por más minúsculo que este hubiese sido acababa de morir en mí.

El novio, curiosamente, no era Mr. Perfect, personaje al que, por cierto, Claudia ponía a parir varias veces en su desaparecido blog, sino otro. Suponía que sería un ‘Ultra Perfect’, pero NO! ¡OH, SORPRESA! Se trataba de Lorenzo. Uno de los protagonistas del capítulo 45 de estos Caleidoscopios, que para mayor información, deleite o angustia pueden consultar en:

45. Tres versiones de una cita a ciegas:

http://juankaleidoscopios.blogspot.com/2008/12/45-tres-versiones-de-una-cita-ciegas.html
http://juankaleidoscopios.blogspot.com/2008/12/45-tres-versiones-de-una-cita-ciegas_02.html
http://juankaleidoscopios.blogspot.com/2008/12/45-tres-versiones-de-una-cita-ciegas_3840.html

A esas alturas, ya no entendía nada. ¿Qué pasó? ¿En qué momento todo lo que parecía buscar o querer en su vida, empezando por estilo, se encontraba con la decisión de casarse con este señor? ¿Qué podría esperar de él? Más allá del pedrusco con diamantes, que comprarlo es fácil: Sólo se necesita dinero.

Ojo, no es un menosprecio al amor verdadero que puedan sentir o dejar de sentir esta pareja. Eso no es algo que está en discusión. Creo que simplemente no me cuadra. Me suena al cuento de la Caperucita, terminando en una confabulación entre la Caperuza y el Lobo para matar al cazador y a la abuela, y a la abuela del cazador. O sea, es un final posible, pero no va con el desarrollo de la historia.

No he sabido nada más de ella. No me interesa saber algo más. Espero que sea feliz. Es una de las personas con las que más he hablado en mi vida y con la que más ha fluido la comunicación. Posiblemente, sea mamá a estas alturas. Hubo un tiempo, en el que intentamos ser simplemente amigos, pero no fue posible. Y no porque yo o ella sintiéramos algo más. Posiblemente, soy demasiado exigente, incluso como amigo, y ella no satisfacía mis niveles de exigencia.

Hace ratos que tomamos caminos divergentes y la tierra es redonda. El último destello de ella, posiblemente sea, el reflejo del pedrusco de diamantes en su dedo opacando el brillo de su sonrisa que siempre creí superior. ¡Molta sort, Claudia! ¡Adeu catalana!


Aquí les dejo un pequeño video, un tanto sufridor, pero válido para la ambientación de esa mala temporada que, como a tantas personas, me tocó vivir:



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58. De aeropuertos y despedidas

Posted by Juan K Peña on martes, mayo 19, 2009
Alguna vez escuché a alguien decir que odiaba hospitales y aeropuertos, porque era los sitios donde más se despedía la gente. A mi me encantan los aeropuertos, excepto cuando hay demasiada gente reunida. O bien porque implica llanto, o bien porque implica mal olor. Tengo un olfato muy agudo. Me gustan porque implican un cambio rápido, una continua necesidad de adaptarse: Vas a otra hora, a otra altura, a otro clima, a otro idioma, a otro acento, a otro color de piel, a otra religión, a otra mentalidad, a otro aire, a otro ambiente, a dormir en otra cama, a comer otra comida, a encontrar otros amigos..

Un cambio en sí es un reto, y seguro que no todo cambio es siempre para mejor, pero no deja de ser un reto. La necesidad de adaptarse está presente en el día a día. Curiosamente, a ratos los seres humanos pretendemos adaptar nuestro ambiente y entorno a nuestra realidad, en lugar de buscar la forma de adaptarnos nosotros.

Me gustan las salas de espera de los aeropuertos. Aunque estén llenas de turistas mal vestidos, de ejecutivos con laptops y gente despeinada durmiendo en sillas incómodas o en el piso. Ofrecen mucha variedad y es difícil aburrirse. Siempre me siento lleno de ilusión de ir a algún lado, ver que sucede a mi partida y qué me recibe a mi entrada.

El pasado 12 de marzo dejé la ciudad en la que vivía. Aparte de mi familia inmediata, no había nadie más. Estaban mis abuelos, mi vieja y mi hermana pequeña. También fue un rato mi ‘primo’ Fausto, que se ha convertido en mi mano derecha para algunos asuntos. Pero a más de ellos no estuvo nadie. Me fui casi sin hacer ruido. Me di tiempo de llamar a mi maestro y decirle lo que el esperaba, y ya había oído alguna vez en su vida de parte de un amigo… ‘Maestro, soy yo… Solo llamo para despedirme, estoy en el aeropuerto’.

No hubo pancartas, ni globitos… No hubo leyendas, ni abrazos de amigos o amigas, no hubo novia llorando, no hubo mayor ruido; pero tampoco hay quejas. Las cosas se dieron de esta forma. Vine en silencio.

En casa, el abrazo más cariñoso y la despedida más dolorosa fue para mi perro. El desconocía por cuanto tiempo me iba. Sé que todavía me espera cada noche, como si fuese a escuchar mis pasos a 30 metros de casa, y empezar a ponerse contento con mi llegada. No, mi amigo, todavía eso no va a pasar… Yo también tengo muchas ganas de verte. Yo también necesito de tu fiel y desinteresada compañía. Yo también extraño las caminatas por el parque, darte de comer y ver como te convertías en el perro más fuerte e inteligente que he tenido… En el aeropuerto volví a acordarme de él. Había quedado en casa, no más triste que cuando salía a la tienda a comprar el pan.

Me gustan los derroches y no hablo de dinero. Hay un desgaste e intercambio de energías bárbaro en cada grupo de personas que llega o que sale, y en cada avión que aterriza o despega.

Pienso que me marcho con la sensación de que he hecho menos amigos de los que podría haber hecho y que no cuidé muy bien a los que tenía. Me pregunto si hay gente que se pregunta si pudo haber sido mi amiga, y no llegó a serlo… O si se preguntan, en términos de amistad, si me han cuidado o contenido lo suficiente. ¿Importa ahora la respuesta?

Escucho algunos aviones preparándose para despegar. Aún no me han llamado para embarcar. Me molesta la sensación de haber dejado demasiadas trincheras abiertas… ¿Cuántas son demasiadas? ¿Tres? ¿Dos? ¿Una?... Una ya es demasiado. No debería quedar ninguna trinchera abierta, quisiera marcharme en paz. Podría ser que no regrese nunca más. No necesariamente que muera, simplemente que no regrese. Siempre cabe esa posibilidad. No deberían quedar cosas por resolver, pero esa trinchera no la abrí yo. Duele dejar ‘enemigos’ en casa. Es más fácil dejar amigos, porque sabes que se cuidarán entre ellos… Pero no me gusta la idea de saber que dejo a las personas que amo con alguien que no me ve con buenos ojos.

Los ciclos deben cerrarse por las buenas. No se puede esperar de brazos cruzados que aquello que iniciamos termine por sí solo, muera por causas naturales o por frío. Falta valor, falta consciencia, falta consecuencia… Hay gente que cree más sabio dejar pasar. Me parece más mediocre. El tiempo sigue allí pasando, la vida sigue trayéndote los mismos problemas a los que alguna vez no te enfrentaste…. La vida es muy sabia. Evades tus problemas una, dos y hasta tres veces, pero tarde o temprano ella viene y te dice: ‘Esta es la cuenta y lo vas a pagar acumulado’. ¡Y ojo que no lo hace por hija de puta! Lo hace porque no le dejamos otra opción… Nuestra cuenta por pagar se carga de pendientes. Para crecer hay que aprender.

Es normal. El temor al dolor es demasiado grande y es un tema que ya he tocado hasta el hartazgo. Cuando uno marca el cierre de un ciclo se está haciendo un tatuaje en el alma. Así duele, así te marca y puede ser que no te quede muy bonito, pero ya está… Es imborrable, y no hay marcha atrás. Acá no hay láser que opere. Pero, la experiencia, lejos de que te gusten los tatuajes o no, es placentera porque ese día uno se recibe de adulto. No, no se vuelve adulto… Eso pasó otro momento, ahora uno es un ‘adulto maduro’. Te acabas de recibir de ‘adulto maduro’.

Y así sin más, mientras agarro mi maleta y contemplo la pantalla que anuncia el embarque de mi vuelo, pienso que en unos meses, la enemiga gratis que me gané sin el menor esfuerzo también se marchará y todo deberá volver a la normalidad, solo que no estaré para sentir esa paz. Ese ciclo no me corresponde cerrarlo, yo nunca lo abrí. Pero, también sé que esa es una tarea demasiado grande para una niña, que no es adulta, y menos madura… Pese a los errores cometidos, las acusaciones vertidas, los malos entendidos intencionales… la miro con indulgencia, porque acá no se juzga con igual rigor a los menores… Acá solo se nos juzga con mayor rigor ‘a los mejores’

Mientras camino por el túnel y asumo mi nueva realidad, visualizo que con mi salida es ella quien se va, y a quién echo de mi vida. Ya está, nena. Fuiste! Recoge tus cosas, andate, te esperan en tu casa. Acá no hay nada más para vos. Sigan participando… Gracias por venir… Buena performance, gran imitación, casi me convences… Amagaste tanto, que te terminaste amagando… No somos enemigos, porque no somos ‘iguales’. Andate, se te hace tarde, y tus heridas te están escaldando. Andate, no hay nada más que escuchar, nada más que ver, nada más que hablar. NADA MÁS…

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57. De princesas y jaulas de oro

Posted by Juan K Peña on sábado, mayo 09, 2009

Tengo un ligero problema. Me encanta preocuparme por mujeres que no pueden corresponderme. Y no me refiero a que me traten mal, o nada por el estilo. Puede ser un poco más complicado. ¿Nunca sintieron pena por Blancanieves, o la Caperucita al ser devorada? Llamó Blancanieves a agradecer por su preocupación? ¿Mandó Cenicienta, por lo menos un e-mail diciendo: ‘hey, todo en orden, no hay drama. Me casé con el príncipe… Lamento no haberlos invitado?’ No, pero igual sufrimos.

Yo no me curé en sano. A lo mejor en muchos aspectos me gusta seguir sufriendo por princesas ajenas y esta vez me dio por preocuparme por Doña Letizia Ortiz.

Encontré hace unos días esta dirección: http://www.letizia-ortiz.blogspot.com/, un blog titulado ‘El Diario de Letizia Ortiz’. Dentro de nuestra lógica podríamos decir que hay dos posibilidades que este haya sido el Blog de Doña Letizia, o que no lo haya sido. Si no lo es, se trata de un escrito de ficción que nos permite reflexionar un poco como podrían ser los pensamientos y sensaciones de Letizia en su papel de Princesa de Asturias, esposa del Príncipe Felipe, y los cambios constantes a los que se somete al dejar de ser una persona de clase media alta o de clase alta a ser una figura de la realeza.

Quiero pensar que si es su blog. ¿Vos que vas a decidir?
Y pensando que si es su blog, mi preocupación no varía. Habrán muchas ventajas, pero en este blog se empezó a notar algo muy real que una persona común notaría al pasar a ser de la realeza: la jaula de oro. Una jaula de oro que cada vez se puede ir haciendo más pequeña debido a la infinidad de protocolos y procedimientos a los que los demás mortales no estamos acostumbrados.

Un poco es el mismo coche en que Diana, Lady Di, un día se estrelló contra un poste. Solo que este coche es silencioso y va en cámara lenta, pero no deja de ser menos letal. Me pregunto: ¿Por qué la autora dejó de escribir en su blog? ¿Se aburrió? Hay mucha gente que se aburre de escribir, o que tiene otras ocupaciones y no puede hacerlo. ¿Pero y si no? ¿Y si ahora todo esto que potencialmente podría estar sintiendo, se lo calla y se va convirtiendo en una bomba de tiempo que tarde o temprano haría implosión?

Mucho se ha dicho de Letizia… que si estaba muy delgada, que si no hubiese sido mejor alguien soltera para el Príncipe Felipe, que si la noruega esto, que si no será muy fría, etc… Y pocos cuestionamientos se hacen desde el otro lado, porque los príncipes y reyes, aún hoy, siguen siendo el sueño casi perfecto. Sin duda, Letizia es una mujer inteligente, y lo suficientemente valiente como para haber aceptado entrar a su jaula de oro por su propia voluntad. Creo que luego de leer esta frase, y con lo que me gusta sentirme libre siento que hay una contradicción entre lo que es la valentía y lo que es la inteligencia en cuanto a la toma de decisiones, pero no podemos olvidar que a veces es precisamente en esos momentos en que hay que ser valientes y tomar decisiones dolorosas, cuando se demuestra que seguimos siendo inteligentes.

Doña Letizia, espero que esté todo bien. Espero que usted esté bien.

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56. Sweet Escape (Bad girl remix) - Gwen Stefani feat. Juanka Peña

Posted by Juan K Peña on domingo, mayo 03, 2009

The Sweet Scape - Gwen Stefany Ft. Akon
Woohoo, Yeehoo
Woohoo, Yeehoo
Woohoo, Yeehoo

Woohoo, Yeehoo

If I could escape I would but...
First of all, let me say
I must apologize for acting stank and treating you this way
Cause I've been acting like sour milk all on the floor. It's your fault you didn't shut the refrigerator
Maybe that's the reason I've been acting so cold?

Si pudieras dejar todo atrás,
Hacer un borrón y volver a empezar,
Entender que yo valgo más,
Que tus continuas ausencias e intermitentes presencias
Diluyen tu esencia.
También fallé,
pero esto es cosa de dos
llamame para escuchar tu voz.
Deja de pedir perdón,
Para tu frialdad no hay ninguna razón,
Hay tanto calor en mi corazón.

If I could escape and recreate a place that's my own world
and I could be your favourite girl (forever),
Perfectly together
Tell me boy now wouldn't that be sweet? (sweet escape)
If I could be sweet, I know I've been a real bad girl (I'll try to change)
I didn't mean for you to get hurt (whatsoever)
We can make it better, Tell me boy wouldn't that be sweet? (sweet escape)

Si pudieras dejar todo atrás
Vendrías conmigo a un cuento sin final,
Olvidando lo que andaba mal,
Y siendo mi chica especial.
No sería genial?
Dejá de portarte tan mal.
No quiero que cambies más.
Me gustas tal como estás.
¿Por qué no vienes a casa a cenar?
No sería genial?

I want to get away, to our sweet escape
I want to get away, yeah
You held me down, I'm at my lowest boiling point
Come help me out, I need to get me out of this joint
Come on let's bounce, counting on you to turn me around
Instead of clowning around, let's look for some common ground
So baby, times get a little crazy
I've been gettin' a little lazy, waitin' on you to come save me
I can see that you´re angry by the way that you treat me
Hopefully you don´t leave me, wanted you with me

La ayuda está por llegar
¿Me hiciste la batiseñal?
¿Crees que soy tu ‘dark Knight’?
Señorita, se que cuenta conmigo
Y como más que un amigo
Este invierno te necesito de abrigo.
Deja de ser tan vaga,
No me importa lo que hagas,
Mientras no desaparezcas clavándome otra daga,
Me gusta cuando reapareces, mi amor, mi maga.
No estoy enojado,
Eso era en el pasado,
Talvez algo decepcionado
Dame un beso, y todo arreglado.
Vos sabes que soy mejor
que tu ex - enamorado.

If I could escape and recreate a place that's my own world
And I could be your favourite girl (forever),
Perfectly together and tell me boy now wouldn't that be sweet? (sweet escape)
If I could be sweet (sorry boy)
I know I've been a real bad girl (I'll try to change)
I didn't mean for you to get hurt (whatsoever)
We can make it better and tell me boy now wouldn't that be sweet? (sweet escape)

Si pudieras dejar todo atrás
Vendrías conmigo a un cuento sin final,
Olvidando lo que andaba mal,
Y siendo mi chica ideal.
No sería genial?
Dejá de portarte tan mal.
No quiero que cambies más.
Me gustas tal como estás.
¿Por qué no vienes a casa a cenar?
No sería genial?

Woohoo, YeehooWoohoo, Yeehoo (If I could escape)
Woohoo, yeehoo (If I could escape)Woohoo, Yeehoo

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55. Sobre el miedo

Posted by Juan K Peña on sábado, abril 18, 2009
Cuando era niño dormía con una lamparita de pantalla verde encendida. Era muy pequeña y desprendía una luz que no me molestaba al dormir, sino que me hacía ver que no había nada de qué tener miedo en la oscuridad, que las sombras que veía moverse era el viento sobre algunas ramas, que los monstruos era ropa colgada, y que los fantasmas eran las propias formas de la madera en las puertas. La lamparita era mi gran protección contra las brujas, fantasmas, monstruos y gente mala que yo aseguraba existían. Tenía miedo.

También tenía miedo cuando el Gordo Noboa le daba por hacerme la vida imposible en los primeros años de la escuela y no había nadie que me defienda. Yo era un chiquito bueno y flaco, de esos que no le hacen ningún mal a nadie. El Gordo, un tipo grande, gozaba junto con sus cuatro amigos obligándonos a mover los arcos de fútbol metálicos, que nos parecían gigantescos y que en ese entonces pesaban una barbaridad. Al Gordo Noboa lo odié y temí durante toda la escuela, aunque la mayor parte del tiempo supe evitarlo.


Durante años tuve miedo al dolor físico y miedo al enfrentamiento con cualquiera considerado más fuerte. En el cole tuve miedo de relacionarme con mujeres, porque nadie me enseñó a hacerlo. Tuve miedo al estar en la calle, porque la consideraba insegura y peligrosa. Tenía miedo a la muerte, a morir quemado, ahogado, enfermo o asesinado. Tenía miedo a estar solo, aunque generalmente era común estar solo. Tenía miedo al entrar en una cancha de fútbol, siendo el lugar que más me gustaba…


Es difícil de explicar, pero el miedo estaba ahí, presente. El miedo era parte de mi crecimiento y de mi aprendizaje. Una especie de amigo indeseable que siempre estaba ahí. Pero curiosamente, también era una fuerza motora que me obligaba a mejorar.


El miedo hace que no nos quememos la mano ante la belleza del fuego, el miedo nos enseña a escapar de cosas que nos pueden causar dolor, o inclusive acercarnos a la muerte. El miedo es útil, cuando sabemos manejarlo. Pero yo no sabía manejarlo, y mi mejor forma de curarme y enfrentarlo ha sido siempre el estilo de ‘remedios de burro’, como cuando Amaranta se quemó las manos por la culpa que sentía por el sucidio de Pietro Crespi en Cien Años de Soledad. Es decir mis remedios han sido algo estúpidos, duros, pero efectivos. ¿Terapia de shock? Aparentemente, me funciona bien.


En los últimos años me he convertido en un elegante animal nocturno, un sutil ‘ladies man’, y un modesto peleador agresivo. No temo morirme, aunque no puedo dejar de preguntarme por el día en que eso va a ocurrir. No temo estar solo, porque disfruto mucho de mi compañía y se que otra persona también podría disfrutar de lo que tengo que decir y de mi saber escuchar. Ya no tengo miedo de estar solo, porque estando solo estoy conmigo. Soy una compañía bastante agradable. Sigo viviendo con una dosis de adrenalina cada partido que juego, pero eso no se va a ir nunca, y es absolutamente normal y sano.


MIEDO en inglés FEAR…. F. E. A. R. ¿False Evidence Appearing Real? Muchos miedos tienen mucho de esto. Muchas veces pensamos demasiado en la esencia de nuestros miedos, buscamos entenderlos. Lo que no está mal, siempre que nos e vuelva un justificativo para seguir viviendo con miedo. Muchas veces sucede esto de forma inevitable.


Tengo mis miedos y tengo mis defectos, por supuesto. Mi juego es ese: Seguir enfrentándolos y corrigiéndolos. Supongo que cada vez pueden ser más grandes…. O más pequeños. Es incierto, pero no hay que subestimarlos. El miedo es bueno si sabemos utilizarlo. Un buen ejemplo de ello es que todos tememos el ser rechazados por el sexo opuesto o por la sociedad. La breve explicación puede ser que estemos preprogramados para temer eso, porque en otros tiempos ese rechazo por parte de la sociedad o del sexo opuesto hubiese significado nuestra segura extinción en la manada. El valiente, a veces tiene miedo, solo que se enfrenta rápidamente a él.


Me gusta convivir con los temores comunes que nos permiten protegernos, cuidarnos, pero no dejar que ellos me dominen o viviría asustado. Esa es una opción autodestructiva y ese tipo de lujos no me los puedo dar.

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