72. Reflexiones entre el garch and go y el garch and stop.
Hay personas que le llaman amor a lo que no pasa de ser ‘afecto sexual’. Esta tendencia ha crecido en los últimos años. Quizá porque es un tipo de ‘amor desechable’, en el que un ‘te amo’ se puede escapar en la cama, pero solamente como parte de un escenario que se desmonta cuando el acto sexual ha acabado.

Más allá de los riesgos a nivel de salud, parece resultar bastante cómodo y de bajo riesgo emocional el aceptar ese afecto sexual tan pasajero. ¿Qué estamos haciendo? Ella encuentra un tipo lindo, clase media, inteligente, con la vida relativamente armada, buena pinta, sin compromisos con nadie… Para él, ella es hermosa, sin complicaciones, le dicen que se siente y se acuesta,.. y no por que sea una chica fácil sino que sabe leer las intenciones de él que no se atreve a decir acuéstate y le dice siéntate. En fin, no pasa nada malo, la química es ideal y ambos llegan a un punto de ebullición fantástico.

¿Qué pasa después? No mucho, porque en teoría resulta fácil desechar una relación, o pseudo-relación así, ¿Úselo y Tírelo? Casi, casi, más bien sería algo como ‘Tírelo y tírelo lejos’. De esta forma, parece que se goza más, no hay la carga negativa que toda relación puede tener, y nos llevamos solamente el buen recuerdo, el placer por el placer. Se parece bastante a ir de vacaciones, cuando nos encanta el lugar en donde nos hospedamos, pero no nos quedamos a vivir. Solo que es mejor, porque es gratis y porque nos adueñamos de aquello que consumimos. One night-stand, garch and go, toco y me voy, que se yo… ¿Amor por horas?

Pero el amor no es desechable y los seres humanos tampoco lo son. Existe el riesgo de desperdiciar una mujer exquisita, existe la posibilidad de mandar al tacho de la basura al hombre que tanto estuviste esperando y por el que tanto esperaste. Pero también se puede arriesgar a dejar pasar una relación descomplicada, ‘desregularizada’, indefininida, pero sumamente saludable, disfrutable y divertida.

No necesariamente todos los caminos conducen al amor, al desamor, y al odio… Las posibilidades positivas podrían ser muchas si la gente no tuviera una actitud tan consumista.

Sin embargo, soy un defensor del amor, como una energía que nos mueve, y que necesita ser encontrada, cuidada, mantenida, mimada… Esa energía también se consume hasta el punto de provocar dolor. Es a veces ese temor al dolor, el miedo que tenemos a que nos lo arrebaten que de momentos nos puede empujar tanto a estas relaciones del tipo garch & go. Es triste saber que hay gente que prefiere odiarse a sí misma, que averiguar si puede amar y ser amado una vez más.

No recuerdo la última vez que fui amado pura e incondicionalmente… Supongo que fueron mis padres quienes me amaron con esa pureza e incondicionalidad. Claro, estaba indefenso… y un poco es por lo que hemos pasado la gran mayoría de nosotros…

En el amor de parejas, seguramente el ser amado pura e incondicionalmente debe hacernos sentir tremendamente protegidos y en un estado de bienestar que parecería permanente, no obstante no necesariamente es así y el perder esa sensación y caer en el desamor, se parece al descender al infierno. ¿De qué nos aferramos cuando el amor se rompe? ¿Cómo curamos cuando una herida parece grande y no para de doler? El temor a ese dolor puede empujarnos a esas relaciones tan banales y tan divertidas, pero que no dejan de evidenciar algo: Estás herida. Fuiste herida y no te has recuperado aún.

El amor es una energía y tiene sus ciclos, su presencia es fuerte y nos duele, nos golpea, nos sacude, nos llena de orgasmos, de sonrisas, de lágrimas, de sueños, de pesadillas. En definitiva, nos despoja la vida de todo gris y lo tiñe todo de colores, a veces intensos, a veces dolorosamente intensos pero no menos llenadores. Nos llena de un temor, porque vivimos de arrebato en arrebato y tememos que a la final, el arrebatado sea el mismo amor. Obvio, nena, vos no quieres lidiar más con eso y sin embargo te enamoras cuando menos lo piensas. Obvio, nena, por eso te vistes y te vas…

La rutina se repite. Te desvistes y te acuestas, te vistes y te vas. Cuenta veintidós, cuenta veinticinco, cuenta veintisiete. Escóndete en tu búnker, ahí estarás segura. Vístete, vete ya. Llegaste a tu departamento, donde todo huele a vos y estás sola. Es tu puerto seguro, relájate, siéntate en el sillón rojo y mira el techo hasta que salgas en búsqueda de una nueva aventura. Escucha tu propia voz entre cuatro paredes que te hacen sentir más fuerte, más resistente, casi intocable… Es normal, una vez te lastimaron… Te dijeron que te tienes que defender, que la guardia va arriba, que no la bajes por nada, ni ante unos ojos bonitos, ni ante billeteras que maten galanes, ni ante acentos extranjeros seductores, ni ante tipos musculosos, ni ante un tipo que te diga todas las palabras que esperas escuchar y que encima, le sea fiel a ellas… No, nena vos estás segura en tu búnker, del que solo sales para realizar breves bombardeos…

Usa tu mejor máscara, amor. Aquella de geisha te queda perfecta. Así serás una asesina menos detectable, más letal, más seductora, más impune… Te proteges de un rechazo que no ha llegado. No te preocupes, no eres la única.

A veces tu búnker va a funcionar, a veces no. A veces sales de él y dejas la puerta abierta… A veces sales de él y te bombardean en la calle. A veces el amor es un cretino. A veces, ni siquiera tu autosabotaje va a servir.. Si, yo sé de los autosabotajes, de las sonrisas que no liberas, de los sueños que no largas, de las visitas que no realizas, de las llamadas que no devuelves, de las canciones que no bailas, de las películas que no miras, de las mentiras que no evitas… La lista continua hasta el punto en que te odias un poquito y te sientes un poco mala, un poco sucia. Lo suficiente como para salir a un nuevo bombardeo, pensando que esta vez lanzaras un misil que dispare flores, pero no será así… Porque crees que mientras te detesten, mientras yo aprenda a detestarte, estarás a salvo, protegida del amor…

Yo no puedo prometerte cosas que no controlo. Puedo decirte lo ilógica que me resulta tu teoría, lo tonta que me resulta como cualquier teoría que se fundamente en el miedo… Yo no puedo prometerte no amarte, ni amarte… No puedo prometerte enamorarme o no hacerlo… Solo puedo intentar no darme por vencido, bajar tus aviones antes de que bombardees.

A veces nos encontramos con gente destructiva. Lo sé. A vos te pasó. ¿ Pero talvez ahora vos te has vuelto destructiva y no lo notas? Se que no estás convencida, se que nunca lo estuviste, lo noto en tus continuos titubeos, contradicciones, y que tiendes más a caer rendida sobre mí que a correr lejos de mí. Igual, a veces no vienes y me siento invadido por un profundo desencanto, pero soy un tipo optimista y tus titubeos me acercan de vuelta a tu orilla.

Estás mal y lo sabes. Te prefiero sin un plan, que con un plan basado en tus temores. Nunca debieron decirte que era tu turno de defenderte, que la guardia va arriba, que estabas sola, y que te tocaba aprender de tus errores… Aprender de tus errores, fue fácil y ya lo hiciste. Intenta ahora aprender de tus aciertos… Amate a ti misma, talvez y si te das tiempo de amarte, yo también me tome, no la molestia, si no el placer de amarte como siempre debiste haber merecido.
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71. Reflexiones de pasión (La Pasión según Juanka) y otros
Sobre la pasión

La duración de nuestras pasiones no depende de nosotros. No importa si es por una persona o por una actividad determinada. Las pasiones no se pueden controlar, porque una emoción no puede ser controlada y la pasión es un conjunto de emociones. Erich Fromm decía que las pasiones nos vuelven sujetos pasivos y que debemos buscar la acción.

Las pasiones muchas veces nos quitan lucidez, pero también pueden dárnosla. El alma humana es una fábrica incansable de pasiones que se sobrevienen y se confunden con nuestros sueños. Seguir un sueño requiere de pasión, pero perseguir una pasión puede ir inclusive en contra de nuestros sueños. Es por eso que las pasiones nos quitan la lucidez y también nos las otorgan con la misma facilidad. Nos pueden dirigir al egoísmo, a la injusticia y también a un desprendimiento extremo, pero es raro que una pasión nos conduzca al equilibrio, muy por el contrario las pasiones nos acercan siempre hacia los extremos, y en los extremos se encuentran casi siempre los bordes y los precipicios. Debe existir un amor sin pasión, debe ser un amor muy maduro, muy responsable, muy equilibrado… y sobre todo muy desinteresado. Si nos resistimos a nuestras pasiones, no es porque seamos muy fuertes de espíritu, sino porque esa pasión era demasiado débil. Las pasiones marcan la verdadera temperatura de la sangre.

Sobre los celos

Los celos no son otra cosa que un estado de incertidumbre. Existen tres formas de hacerlos desaparecer:

- Cuando la persona objeto de nuestros celos ya no nos importa más.
- Cuando los celos se convierten en furor.
- Cuando los celos, se convierten en certeza y sabes que ya no hay nada más que hacer.

Siempre es importante elegir la primera opción, para evitar mayor problemas. Los celos también son emociones y son difíciles de controlar. La mejor forma de salir de la incertidumbre, es enfrentarnos a nuestros temores. El resultado no siempre es el deseado, pero sin duda, cualquier duda desaparece. Podemos encontrarnos ante un descubrimiento muy doloroso, que sin duda es un castigo mucho más benévolo que cualquier incertidumbre.

Sobre el amor

Es muy difícil que una pareja que se ama disimule que no es así por mucho tiempo, tanto como lo es que una pareja que no se ama aparente que sí.

De momentos, el amor se me hace mucho más parecido al odio que a la amistad.

El amor, como el fuego, necesitan de movimiento continuo y de un poco de aire para poder respirar, caso contrario termina por extinguirse. Cuando estamos enamorados, la forma de alimentar el amor se basa en las cualidades y motivos que encontramos en la persona que amamos que nos hacen ser constantes en nuestro sentimiento. El otro gran combustible de ese fuego que es el amor, es el orgullo que nos provoca el ser constante. Nos fascina esa sensación.

Muchas personas se refieren a su relación con la palabra ‘amor’, es un mal uso de la palabra. Pero es comprensible, porque no saben como más llamarlas.

Pienso que las personas traicionan más por debilidad y por estupidez que por maldad. Pero le tengo muy poca paciencia a los débiles y cero tolerancia a la estupidez. La constancia en el amor y la fidelidad muchas veces son infravaloradas, pero otras tantas veces son virtudes sobrevaloradas también. Simplemente, están sometidas a la duración de la pasión. La fidelidad y la constancia son opciones que decidimos y podemos tomar y aceptar si es que nuestro amor nos corresponde. Nos desvalorizamos más cuando hemos sido traicionados que cuando traicionamos, no es justo pero es lo que hay.

A todos nos gusta sentirnos admirados y deseados. Muchas veces más que el cansancio de una relación desgastada lo que parece provocar la infidelidad es las ansias de ser admirados y deseados, de una forma aún mayor que en la relación desgastada
. El desgaste se produce por errores propios o ajenos (de nuestra pareja), pero casi siempre consume la autoestima. ¿Es que necesitamos, entonces, una nueva relación para volver a sentirnos admirados y deseados? Tal vez creemos que nos pueden admirar y desear más porque no nos conocen tanto… todavía.

Cuando aceptamos en nuestra vida a alguien por todo el bien que nos hace, debemos también empezar a aceptar el mal que nos puede hacer. Es el riesgo de abrir la puerta y aceptarlos en nuestra vida.

Las mujeres honestas generalmente aman tener una buena reputación.

Creo que las veces que he vivido sin amor y sin locura son las veces que más loco me he sentido.

La ausencia es al amor lo que el viento al fuego... Si el amor es fuerte, la ausencia provocará una llama. Si el amor es débil, la ausencia terminará apagando la pequeña llama de un soplido. También depende de la cantidad de ausencia, caso contrario el fuego termina apagándose irremediablemente, por más grande que este sea.

Sobre el desamor, la ruptura y el duelo

Cuesta mucho romper una relación cuando ésta es buena, pero no amamos a la otra persona.

Un amante dura mucho, cuando no hay nada mejor en el camino.
Somos culpables de algo cuando seguimos amando y nos han dejado de amar.

En el amor, el que sana primero es el que mejor sana.

El amor y la prudencia son inversamente proporcionales.

Solo vemos con claridad los defectos de nuestra pareja, cuando el encantamiento ha desaparecido.

Toda mujer ve en la vejez a su principal enemigo y a su posible infierno.

Cuando la gente pierde a un ser querido muchas veces se dejan arrastrar por la hipocresía y sus lágrimas no son tan ciertas como parecen. ¿Lloramos a la persona que se fue o nos lloramos a nosotros mismos por la lástima de quedarnos sin la persona que perdimos? ¿Lloramos el perder la buena opinión que esa persona tenía de nosotros? ¿Lloramos los regalos que ya no recibiremos? A veces se llora porque no llorar, avergüenza. Creo que llorar debería ser un acto ante todo íntimo… Comprendo que muchas veces es inevitable ver a otra persona llorar, o llorar ante otras personas. Pero creo que es un acto que requiere mucha intimidad para no ser mal interpretado, o para que nosotros mismos o nuestro inconsciente no le de un uso indebido a las lágrimas que derramamos.

Sobre la sociedad

De momentos, me parece, que la sociedad necesita de una telaraña de mentiras como principal estructura para sostenerse. Como las telarañas no son tan fuertes y terminan rompiéndose, se necesitan de nuevas mentiras para que todo siga funcionando igual. Es decir, las telarañas nunca desaparecen del todo, solo se renuevan. Cuando uno aprende a vivir en sociedad aprende a usar un disfraz que también funciona como armadura. La armadura nos protege y el disfraz no permite que nos mostremos como en realidad somos. Sin embargo, si una persona usa mucho tiempo ese disfraz, termina disfrazándose para engañarse a sí mismo y entonces, se hace uno con el disfraz. A veces uno se vuelve una versión distorsionada de quien deberíamos ser. Mucha gente no se ve arrepentida por el mal que ocasiona. Su arrepentimiento parece venir de las consecuencias que el mal ocasionado puede acarrear.
70. Buscador de giralunas
Aparentemente, todo tiene su contrario: El bien lo tiene al mal, el hombre a la mujer, el negro al blanco, el sol a la luna, lo claro a lo oscuro, los ángeles a los demonios, el agua al fuego, la vida tiene a la muerte, la noche al día, la honestidad a la corrupción, la paz a la guerra … y la lista continúa casi de forma interminable. Todo parece tener su opuesto. ¿También los girasoles? ¿Hay giralunas? ¿Flores que giren, únicamente, a la luz de la luna? Debo admitir que yo no conocía los giralunas, y los imaginaba, sin éxito. Me puse a dibujarlos y los hice un poco caricaturescos, con caritas felices, y ojitos curiosos, esperando la llegada de Selene.

Es, básicamente, el viejo concepto oriental del ying-yang, la complementariedad de los contrarios. La idea de que aquello que nos complementa nos permite realizarnos con el otro. Pero es también el cuento ajeno llevado a nuestra propia vida, donde buscamos incansablemente la estrella gemela en un universo que a veces nos deja perplejos por su oscuridad o porque nos ciega con el brillo de miles de millones de estrellas y nosotros solo nos preguntamos por una, pero no por una al azar. Sino por ESA.

Luis Eduardo Aute, cantautor filipino, en su visita a Rosario contaba que un día, una girasol rebelde, decidió quedarse despierta, y no irse a dormir. Quería saber que pasaba cuando el cielo se ponía oscuro. Prontamente, la rebelde alcanzó costumbres noctámbulas, pero nada pasaba. Todo seguía oscuro, silencioso, y aburridoramente apacible, mientras sus hermanas, tan iguales y tan distintas, dormían a su alrededor.

Contaba Aute, que un día pasó por ahí la luna y ambos, luna y la girluna se miraron, se contemplaron, se atrajeron, y se enamoraron. Ambos se hablaron por un buen tiempo y se contaron muchas cosas.

Finalmente, la luna le dijo al giraluna que le iba a hacer un regalo por tres razones:

- Por no haber perdido la fe, cuando parecía que nada pasaba
- Por no haber dejado de soñar
- Por no tener miedo de ser diferente.


Fue así como la flor pudo ver el lado oscuro de la luna, y talvez de esa forma pudieron amarse de verdad.

Esta pequeña historia me conmovió y creo que me hizo entender en síntesis algo que ya tenía bastante claro: Un hombre que vale la pena querrá una mujer bella, inteligente, independiente, emocional, física y psicológicamente saludable, y de preferencia que tenga buen humor. Sabemos que de cada cien, el porcentaje de estas mujeres no va a ser muy alto. (Pasa exactamente lo mismo con el tipo de hombres que les gustaría a las chicas encontrar). No sé si esto simplifica lo que quiero, porque define mejor lo que me gusta; o, muy por el contrario, lo complica porque aparte de las condiciones anteriormente mencionadas también busco las del cuento.


Me gustaría que la próxima vez que se me ocurra pasar por tu campo de girasoles me muestres tu carita, me muestres que has mantenido la fe, en todo momento y pese a las dudas de todo el mundo, pese a las debilidades que te puedan sofocar. Quisiera que me muestres que eres capaz de seguir luchando día a día, porque no has dejado de soñar, pero tampoco has dejado de pelear por ellos. Quisiera que te muestres valiente, y dejes a un lado todo temor por ser diferente, porque si eres diferente, talvez para mí seas especial y entonces yo te mostraré a ti, y solo a ti, mi lado oscuro.




Giraluna - Luis Eduardo Aute
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Interludio - Luego del debido silencio...
Creo que esta vez debo empezar por disculparme ante los lectores que visitan y visitaban esta página, bajo el riesgo de sonar pretencioso. Lo cierto es que dejé abandonada la página por una razón sencilla consideré que un duelo justo por la muerte de mi abuelo era dejar las publicaciones de las microhistorias que conforman los CALEIDOSCOPIOS RELOADED.

Comprendo perfectamente que desde el dolor también se puede escribir. Pero, es justo señalar que la pérdida de la persona que me crió y a quien más cercano tuve en mi infancia requería de un tiempo de reflexión y silencio. Los CALEIDOSCOPIOS son historias placenteras aunque incluyan dolor, son creaciones que me brindan alegría y que buscan el deleite propio y el ajeno. Era momento de dejarlo de lado, y ahora es momento de volver a encontrarnos. A los que extrañaron los caleidoscopios, y los pidieron de vuelta: GRACIAS, AQUÍ ESTAMOS!
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69. Adiós Nonino - Feat. Astor Piazzolla
Mi adiós, a tu amor,… tu vino.
¿Quién..? Sin piedad, me robó la mitad,
al llevarte "Nonino"...
Y hoy mi viejo "Nonino" es una planta,
es la luz, es el viento y es el río...
Este torrente mío lo suplanta,
prolongando en mi ser, su desafío.
Me sucedo en su sangre, lo adivino.
Y presiento en mi voz, su propio eco.
Esta voz que una vez, me sonó a hueco
cuando le dije adiós Adiós "Nonino".

Adiós Nonino (violin) - Astor Piazzola


*Adios Nonino - Astor Piazzolla


‘Adiós Nonino’ es el título del tango, obra maestra, del genial Ástor Piazzolla. El genial músico lo escribió hace sesenta años, en octubre de 1959 a raíz de la muerte de su padre, tan solo unos días antes. Mi abuelo, Papahumbi, muere casi sesenta años después que el padre de Piazzolla. Fue una muerte trágica, violenta, e inesperada. Un accidente de tránsito que terminó siendo fatal. Es cierto, los héroes tarde o temprano terminan muriendo porque no pueden escapar al destino, pero su historia sobrevive… Piazzolla declaró en su momento que esta fue su mejor creación. Mi ‘Nonino’, el héroe de nuestra infancia amaba el tango y se fue sin que le pueda decir adiós… Aquí comparto la carta que le envié el día de su entierro y que pretende recordar parte de su historia.

Mi Querido Papa-Humbi

Han pasado seis meses desde la última vez que nos vimos y más tiempo pasará hasta que nos volvamos a ver. De momento, esto me suena a dos eternidades porque el paso del tiempo solo se hace más lento por el cariño que nos tenemos. Lamento no estar cerca de tu cuerpo, pero siento que estamos cercanos. Siempre lo estuvimos y la distancia nunca importó. Se trata de un mero asunto temporal, nunca espacial. No será diferente esta vez. En Buenos Aires, mis hermanos y yo estamos en este momento reunidos en tu nombre.

Hace una semana ya te extrañaba, y sinceramente, no será menos ahora, ni nunca. Al decirlo, he de confesar que me duele un poco el alma. No mucho, porque, inevitablemente, pensarte es recordarte, recordarte es revivirte y revivirte es vivir y volver a vivir las cosas que compartimos, que me contaste y que sé de ti, revivirte es sonreír… Recordarte es volver a sentir tu palma abierta en mi cabeza cuando niño, tu presencia gallarda esperando nuestra salida de la escuela, tu manera tan niña de disfrutar un helado de guanábana y mora con su respectiva quesadilla, el olor de tu colonia, o la textura del traje negro que usabas con aquella corbata roja en ocasiones especiales. Recordarte es entender que la vida está compuesta de pequeñas conquistas que suman un gran triunfo, esas conquistas en las que la familia y los amigos, tus buenos amigos, son protagonistas estelares. Recordarte es entender una película llena de historias diminutas que van de Cotacahi a Quito, ida y vuelta; de la casa del Tejar a la de La Gasca, con paseos a la playa e interminables fiesta; carnavales y navidades; fanescas, coladas y guaguas de pan; tangos, boleros y la inconfundible voz de Sinatra… Recordarte es perseguirte en tu juvenil huida a Colombia e interceptarte en Ibarra… Recordarte es entender que el respeto que infundías se mezclaba con la mano amiga siempre extendida, o que la adversidad es una etapa necesaria en la vida, porque lo dulce no se entiende sin lo amargo… Recordarte es entender que el amor también implica sacrificio porque junto a Matico cuidaste de tus padres en un estado delicado por algunos años de sus vidas… Recordarte es entender que es posible ser un eterno galán a la antigua usanza, enamorado de la vida, enamorando al mismo amor… Recordarte es saber que entre todas, tu primer amor es tu último amor, tú único amor. Recodarte es recuerdo y arte.

Hoy el panorama se presenta un poco más oscuro y difícil, porque nos dirigimos a ti pensando en tu vitalidad y usual energía, y tu voz firme y segura no sale a nuestro encuentro. No será fácil sin ti, pero si algo nos enseñaste es que la familia merece su lugar y que unidos somos una cadena difícil de romper. Nos uniremos porque estamos sin ti, pero nos uniremos por ti, porque así te gustaba vernos y tenernos.

De repente, esta eternidad que nos separa hasta el reencuentro se me hace más corta, pienso en ti, en tus ojos pequeños, oscuros y vivaces y me siento un poco más optimista, porque presiento que te encontraré una y otra vez en la sonrisa de mis hijos, en la voz de mis nietos, en los reclamos y mimos de mi madre, en las anécdotas y añoranza de mi abuela, en la memoria de todos los que te queremos y te querremos siempre... Sí, te encontraré una y otra vez en mi camino y entenderé que siempre habrá una posibilidad de encontrarme contigo cada mañana cuando al enfrentarme al espejo admire una parte de ti en mi propia mirada.

Una gota de mar no es mar, pero contiene mar. Hoy todos tenemos ‘gotas de ti’ en nuestro rostro, lágrimas por ti… Todos contenemos un poco de ti hoy. Nos asemejamos de alguna manera al hombre que fuiste… Nos asemejamos al hombre que eres y serás, porque a quien se quiere y a quien se recuerda no muere jamás.

Querido abuelo, escúchame bien, no te preocupes más. Podremos tener problemas, podremos enfrentar adversidad, pero nada nos asustará, nada nos corromperá, nada en el mundo impedirá que sigamos luchando hasta el final. Seremos solidarios y acudiremos a proteger a nuestra familia. Cuidaremos de tus hijas… Cuidaremos de tu mujer. Cuidaremos de tus nietos. Cuidaremos de nosotros mismos. Cuenta conmigo para ello. Te quiero.
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68. Acerca de la obsesión sexual masculina, el amor y la iluminación
¿Por qué los hombres pensamos tan recurrentemente en sexo? ¿Está mal? ¿No es sano? ¿Es completamente normal? ¿Vivimos una especie de ‘aceptable obsesión’ que nos lleva a relacionar muchas de las sensaciones que percibimos con la idea del sexo en cuanto tal?

El hombre, en términos generales, es mucho más sexual que la mujer. Está biológicamente preparado para reproducirse con una, dos, tres, o más mujeres, sin mayor problema en un corto período de tiempo. La meta está en asegurar y perpetuar su existencia en este planeta a través de la descendencia. La mujer, no. Una mujer que está embarazada debe tolerar un período de alrededor de nueve meses antes de poder embarazarse otra vez. Obviamente, esto es una explicación meramente biológica, que no considera otras variables importantes de la ecuación que son el aspecto emocional, el aspecto espiritual e inclusive el aspecto social.

Lo cierto es que la aparente obsesión sexual que los hombres sufren (o disfrutan) se ve reforzada por las conversaciones, comerciales, películas, revistas, imágenes, e inclusive tendencias de la moda, por lo que hay un constante refuerzo del mensaje que recibimos. Claro, no nos quejamos. Simplemente, seguimos pensando a menudo y con intermitencia en sexo.

El sexo es una necesidad, y es normal pensar en las necesidades que tenemos, me decía una psicóloga, amiga mía, cuando le pedí una aclaración del tema. El comer también es una necesidad, sin embargo pensamos mucho menos en comida, que en sexo. ¿Será porque nuestro deseo, o mejor dicho, necesidad sexual nunca se ha satisfecho del todo?

Aquí quiero señalar que no hablo de la necesidad sexual como sinónimo del placer. Es decir, que el placer se satisface a través del orgasmo, pero la necesidad sexual nunca queda del todo satisfecha. ¿Por qué? Es que al hacer el amor se pueden lograr mucho más que orgasmos y la compenetración de la pareja. Sé que para la mayoría de casos, esto ya es bastante. El placer físico y la satisfacción emocional que pueden producirse en este tipo de encuentros sobrepasan sus expectativas, pero ciertamente no las mías.

Hace un tiempo accedí a unos viejos manuscritos de alquimia. En ellos se decía que miles de años atrás hacer el amor significaba mucho más. ‘Hacer el amor’ tiene mucho de Alquimia, un arte y ciencia prácticamente olvidado hoy en día. Hacer el amor significa darle forma física a un sentimiento, a una emoción, a algo que tiene tintes espirituales. Esta explicación es la forma más sencilla de entender lo que viene a ser la Alquimia. Unos buscan la piedra filosofal, otros producir el oro, pero creo que un acto alquímico mucho más al alcance de nuestras habilidades estaría en aprender a hacer el amor debidamente.

Aparentemente, la autoridad económica y física que el hombre pretende frente a la mujer es una forma de reemplazar una autoridad legítima que tenía hace miles de años. Esta autoridad provenía de la seguridad que le otorgaba a la mujer y de la satisfacción que ella alcanzaba al sentirse amada de verdad. Al perder el camino, el hombre cayó en una especie de perenne infelicidad que lo lleva a fantasear sexualmente a menudo, a manifestarse a través de comportamientos violentos, y perderse en el trabajo y la búsqueda innecesaria de la riqueza y trofeos de sus guerras particulares, que son meras pantallas de un problema mucho más profundo. Lo peor de esto es que hombres así tienden a afectar permanentemente a cada mujer que tocan.

¿Por qué afecta a las mujeres que tocan? La mujer tiene energías que solamente pueden ser recogidas y aflorar sexualmente. Esta energía es pura, fundamental, bella, casi divina. Si el hombre fracasa en su intento de recoger esta energía, la energía se estanca. Es un principio físico que toda energía contenida tiende a buscar una forma para seguir fluyendo, es decir que tiende a explotar. Esta explosión es negativa, tanto en cuanto no fluye por donde originalmente debería, por lo que se generan algunas enfermedades físicas, malestares y problemas emocionales entre otros.

Hemos de re-aprender a amar de una forma divina, completa y desinteresada. Esto no depende de técnica alguna, o de experiencia sexual adquirida, sino de la utilización de la energía producto del amor mismo. Aquí surge el verdadero sentido de la autoridad que no es una autoridad manipuladora sino un punto de referencia válido. El que una mujer libere sus ‘energías divinas’ a un hombre que no sea tal, que no sea integro, y que no entienda de que se trata todo esto concluirá con una liberación parcial de esas energías y por tanto un acumulamiento innecesario de las mismas, que se expresa en tensión, infelicidad, preocupación, ansiedad entre otras sensaciones. Según el manuscrito la liberación de la energía divina de la mujer no puede darse por casualidad, bajo ninguna circunstancia. Ni siquiera si la mujer quisiera hacerlo, ni aunque ella quiera entregarse por entera a un hombre, porque éste debe ser capaz de liberar las propias energías, liberar las de ella y absorberlas haciendo las energías femeninas suyas. Vale insistir que la destreza sexual nada tiene que ver con el amor. La construcción del mero placer físico es meramente sexual. El orgasmo es la satisfacción de un instinto básico y no de un deseo ulterior.

Uno de los principales problemas pasa por la sobrexcitación y anticipación sexual que el hombre enfrenta. Esto desata altos niveles de agresividad sexual. Nuevamente, el ejemplo de la Alquimia, digamos que dos elementos (hombre y mujer) deben mezclarse pero para ello deben estar a la misma temperatura. Ahora digamos que la temperatura normal del hombre oscila entre los 25 y 35 grados centígrados. La mujer arranca entre los 5 y 15 grados. Cuando la mujer llega a los 25 grados y se siente cómoda, el hombre ya empieza a marcar una gran diferencia al alcanzar unos 50 grados. Digamos que ella alcanza cómodamente los 75 grados con una comodidad impresionante, mientras el hombre alcanzó hace un rato los 100 y se encuentra a punto de explosión.

Si los elementos no están a la misma temperatura, si hombre y mujer no están sintonizados, difícilmente ella podrá liberar todo lo que tiene por liberar Es que la mujer tiende a darlo todo, mientras el hombre tiende a dar lo que puede, que no es lo mismo aunque suena muy parecido.

Cuenta la leyenda que, originalmente, hombre y mujer poseían una aureola, como la de los santos, pero más larga y ancha, pues se extendía hasta más allá de los miembros extendidos. La aureola femenina era de un dorado más intenso debido a que su amor y la energía que de él se desprendía era más puro. El del hombre era un dorado más débil pues era el guardián del amor femenino. Al hacer el amor, ambas aureolas formaba una sola, más fuerte, más brillante, más intensa. Eran como dioses que basaban su existencia y presencia física en la divinidad de su amor. Esta aureola, individual o compartida, era suficiente para comunicarse, y cuando uno de los dos necesitaba la necesidad regenerar su aureola recurrían al acto del amor.

La construcción del mundo contribuyó al olvido del acto del amor. Se dice que el lenguaje solamente empezó a elaborarse en la medida que la capacidad de amar se atrofió. Es decir que hombre y mujer se olvidaron de ‘estar en el amor’ y lo remplazaron por un decir ‘te amo’, se olvidaron de ser amor, estar en el amor, y hacer el amor. Al olvidar hacer el amor divino no podían alcanzar el mismo estado de iluminación, de amor, de no tiempo, pese a que aparentemente era el mismo acto físico. En consecuencia los niños que empezaron a concebir ya no eran espiritualmente iluminados, sino emocionalmente dependientes.

Poco a poco, el hacer el amor fue visto como algo malo, porque iba corrompiendo la claridad y luminosidad de los espíritus existentes, en la medida que aparecía más y más gente que no sabía como hacer el amor divino y que eran gente sin este resplandor especial. Por esto, algunos seres todavía iluminados decidieron abstenerse de la práctica sexual y guardaron la luminosidad para si mismos. Estos pueden ser considerados los místicos o santos, cuya aureola era mucho más pequeña que la de sus antecesores y de quienes podemos ver imágenes en estampas, cuadros e imágenes en templos católicos. Pero este miedo inicial de los santos y místicos por no hacer el amor se tradujo en un problema para futuras generaciones pues todos olvidaron por hacer el amor por completo….

Puede haber mucho de leyenda en lo anterior, pero, sin duda, enfrentamos un problema cuando se trata del acto de amor en cuanto tal. El camino de una ‘posible iluminación’ pasa por la concientización de que debe haber un problema, dado que los síntomas existen y que una solución colectiva no parece posible. No sé si al hacer el amor con la mujer a la que ame nos iluminemos en una aureola mágica y común, pero ciertamente es necesario tomar y entregar las energías divinas que se desprendan de los dos. Para saber esto no hizo falta leer un manuscrito de Alquimia. Es más un asunto de sentido común y el deseo de estar en sintonía con alguien. Al fin de cuentas, es de lo que el amor debe tratarse.
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67. Historia de un perro callejero en la ciudad
Lo llame Tino y fue mi primer amigo desde que llegué a Rosario. No lo veo desde hace tres semanas que dejé de vivir en Zona Sur y me mudé a una casa más cómoda cerca del centro. Tino era callejero. No sé si alguna vez tuvo un dueño. Su mirada cuando le hablaba me decía que si, pero su forma de marcar territorio con otros perros me decía exactamente lo contrario.

Seguramente este fin de semana vuelva por el barrio y probablemente me encuentre con Tino en la esquina del Supermercado. Él siempre solía estar cerca, aunque nunca le vi una actitud pedigüeña hacia ninguno de los clientes que salía con sus compras . Muy por el contrario, se acostaba con la mirada triste a mirar como otros perros rogaban por un poco de comida, miraba a los clientes entrar y salir, a los viandantes acercase y alejarse pasando junto al metro cuadrado de la acera que había hecho suyo.

Tino se erguía en el barrio como el rey de la selva de cemento, pero su autoridad era disputada por la presencia de otros perros callejeros que invadían su zona. Lo supe desde que lo conocí: Caminaba por Ayacucho cuando dos canes salieron a impedirme el paso con molestos ladridos y movimientos agresivos. Admito que me asusté un poco. Estaba algo distraído y creo haber sentido el mismo temor que cuando tenía solo seis años y el pastor alemán de la casa en que vivíamos me empujó contra una carretilla. Me golpeé la cabeza y recuerdo que me salía un poco de sangre por una cortada que me hice entre la nuca y el cuello.

Mi temor no desapareció del todo cuando Tino apareció y se lanzó con fuerza contra uno de los perros que me impedía el paso. Hubo un par de mordidas de lado y lado, y tiempo suficiente para que yo cambie de acera. Tino me miró y se fue. No espero ni una palmada en el lomo, ni un pedazo de pan, ni un hueso, ni un gracias. No movió la cola, ni miró atrás… Solamente se fue.

- Gracias… Hey, gracias! – Le dije mientras se marchaba, como si él pudiese entenderme. Talvez porque creo que me entendió, y me entendió bien, sólo que en ese momento no le importó.

Tino era el macho alfa del barrio, aunque solo tenía un amigo inseparable, que era un poco más oscuro, con el hocico más largo y más delgado, por lo que le llamé ‘Flaco’. Tino y Flaco siempre se acomodaban juntos para dormir entre las jardineras de la acera, siempre muy cerca del Super Mercado.

Tino era más orgulloso, lo mostraba en su caminar, pero también tenía una mirada tristísima, una mirada que partía el alma y que era una mezcla de‘Yo estuve en Viet-Nam’ con ‘Yo amé una vez’…. Era una mezcla de ‘Yo confié una vez’… con ‘Estoy irremediablemente solo y no sé a donde ir’. Tino sabía combinar todas esas sensaciones en su mirada, pero dotándolas de un aire de desdén que lo hacían fuerte a pesar de la vulnerabilidad que implica ser un perro de la calle.

Estoy seguro que confío, que amó, que lucho y que perdió… Tuvo un gesto que reconocí enseguida en mujeres que han sido lastimadas: Un día se me ocurrió comprarle cuatro pesos de carne picada. Al salir del supermercado se lo ofrecí y abriendo el paquete se lo puse a un metro de donde él estaba recostado. Tino no movió un músculo por la siguiente media hora, y debe haber tenido mucha hambre y hacía mucho frío. No tuve más remedio que irme a casa a vencer el frío, porque él no iba a comer. Al menos, no mientras se sintiera obligado o sintiera que era peligroso comerlo.

Tino, amigo, ¿qué te hicieron? A mí también me cuesta confiar… A mi también me intentaron envenenar alguna vez. No, estoy mintiendo…: A mi también me intentaron envenenar algunas veces… No con carne picada, sino con pedacitos de corazón, con migajas de cariño, con despojos de lo que pudo haber sido una buena amistad. Por eso te entiendo, Tino, por eso no está mal que rechaces la carne molida que te compré hoy. A mi también me han curtido un poco los reveses que tiene la vida... Y créeme, he visto a mujeres rechazar lo que les he ofrecido sin mayor razón que el temor a volver a ser engañadas o heridas.

Es difícil creer cuando se pierde la fe. Tino lo sabía. Yo lo sé. Y posiblemente ella también lo sepa. Casi todos hemos sido envenenados alguna vez. Pero sobrevivimos… Y si no comemos lo que nos ofrecen, terminaremos muriendo de todas formas. El sobrevivir ya nos hace más fuertes, más grandes, capaces de crecer, de elegir, de ganar y también de volver a perder. Son posibilidades con las que debemos convivir.

Tino tuvo noche muy duras. Algunas fueron sumamente frías, y otras sumamente solitarias. Hubo días eternos de mucha hambre en los que la mejor opción era dormir. Hubo días en que sintió que no sobreviviría, porque sus heridas no curaban pronto, o porque la única razón para alegrarse era que sus rivales se habían llevado la peor parte; o, inclusive, el morboso placer que sentía al lamer sus propias heridas. Siempre callejero y con el sol a cuestas, fiel a su destino y a su parecer; Sin tener horario para hacer la siesta y rendirle cuentas al amanecer.

- Tino, amigo, yo también estuve ahí. Yo también soy un sobreviviente. Yo también pasé hambre y frío. Yo también estuve moribundo, yo también me alegre de ver a mis enemigos caer ante mis ojos, y también sentí un placer morboso de lamer mis propias heridas. Estuve ahí, Tino. Te entiendo.

A veces, cuando nos hieren de verdad. Cuando nos hieren tanto que parece que hubiesen tratado de matarnos, tememos confiar. Tememos que aquello que pinta demasiado bueno para ser verdad, sea un vulgar espejismo. ¡Sorpresa! A veces, no es así. A veces, a la vida nos da por sorprendernos. Entonces, mi querido Tino… sigue tu instinto y saborea la carne molida que tu amigo coloca en la acera para vos. Desconfía como regla general, pero permítete confiar cuando las señales te dicen que es posible hacerlo.

La última vez que lo vi, había reaparecido luego de una gran ausencia que me motivó a buscarle por las calles aledañas sin éxito. Apareció renqueante y con una nueva herida a la altura de la cicatriz que ya tenía en el hocico. Parece que nunca aprenderá a protegerse como debería. Me hace cuestionarme si yo he aprendido.

Hay días que temo por Tino. La vida de un perro callejero no es la mejor vida para un perro, o para nadie. Pero sé que de esa forma le gusta vivir. Es bueno ser un macho alfa, ser de todos y de nadie. Pero no deja de ser duro… Lo sé, también estuve ahí. Tino es nuestro perro y es la ternura que nos hace falta cada día más, es una metáfora de la aventura que en el diccionario no se puede hallar.


Callejero - Ataque 77
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66. Pequeñas historias, pequeñas histerias- Una de histerias masculinas - El complejo de Rey Sol
- Voy a ir a visitarte unos meses en Rosario, a tu casa…. Así me presentas a tus amigos futbolistas, salimos con tus amigas, paseamos por la ciudad, salimos a comer… ¿No te parece genial?.- Me dijo como si su presencia fuese a iluminar a la ciudad entera.
- Jaja. NO!
- Jajaja, por qué no?.- Dijo Dennis algo nervioso.

Estaba consciente que no era la respuesta más amigable que le podía dar a Dennis a esas alturas de la situación. Pero hace cuatro mil quinientos setenta y dos pasos que él se había quedado a un centímetro de hacerme perder la poca paciencia que me quedaba. Pero, él, sumido en un estado profundo de inconsciencia y quemeimportismo por los sentimientos de terceros, seguía pensando que pasar tiempo con él es el mejor plan que los mortales podemos tener.

La demanda de trabajo había crecido mucho a inicios del 2007 en Ecuador por lo que me vi obligado a contratar gente, que cumpla las condiciones que buscamos en la empresa para la que trabajo: Que tenga un alto nivel de inglés, que sepan de fútbol y que sean capaces de asistir a los partidos de fútbol que nuestra empresa cubre siguiendo nuestros lineamientos. Así Dennis empezó a trabajar con nosotros.

Sinceramente, hubiese preferido no contratarlo. Es lo que coloquialmente se conoce como un ‘ventajero’, alguien dispuesto a que todos jueguen para él y a no jugar para nadie, una persona de siempre pedir y nunca dar, de tener y no compartir, de derrochar lo ajeno y ahorrar lo propio. En su mundo mágico, Dennis estaba seguro que él era la reencarnación de Luis XIV, talvez por lo de ‘Rey-Sol’. En un universo ‘deniscéntrico’ no había espacios para los intereses de terceros y todos debíamos rendir pleitesía a Dennis I, ‘su Incoherencia Real’ .

De cuando en cuando conversábamos, si a eso se le podía llamar conversaciones. Me ‘deleitaba’ con uno de sus monólogos consistentes en una lista interminable de quejas sobre lo injusta que era la vida y cómo la mala suerte le había impedido ser un futbolista profesional, muy a pesar de sus inmensas condiciones futbolísticas.

La historia la vi mil veces. El mundo está lleno de chicos de grandes condiciones técnicas que no pueden dedicarse al fútbol profesional, es triste, es doloroso. El del ‘Rey-Sol’ era un caso en el que convenía hacer lo que en Psicología se conoce como un ‘trabajo de duelo’. Dennis no encontraba la forma de aceptar su pérdida y se negaba a experimentar las emociones que le producía esa pérdida, que era parte de lo que necesitaba para seguir adelante.

Sin embargo, su presencia empezó a tornarse molesta conforme empezaba requerir ‘más favores’ cada vez. Si aparecía era únicamente para venderme entradas para alguna fiesta con cifras que rondaban los 50 dólares americanos la noche; o para que le hiciese alguna carta de recomendación; o peor aún, para que le haga alguna carta dirigida a su Universidad transformando ‘mágicamente’ las 15 horas de trabajo cubriendo partidos de fútbol para nosotros en una pasantía que le signifique una nota necesaria para graduarse de su carrera. No sé en que momento el consideró que su pasantía y haber charlado cinco minutos con un scout del Real Madrid, al que conoció por mera coincidencia en la cobertura de un partido del sudamericano Sub-17 (que YO cubría, no él), podían volverse una sola bajo la figura de ‘Relacionista Público’ de la empresa, con la que ni siquiera guardaba una relación de dependencia con la empresa.

Antes de venir a Argentina, él había sugerido la posibilidad de que compartamos un departamento al mejor estilo de Chandler y Joey en FRIENDS, sólo que en lugar de New York, en Buenos Aires. La verdad, no conocía ni a uno solo de sus amigos, ni me interesaba conocerlos, y tenía una duda muy grande sobre la fragilidad o profundidad que él podía tener sobre el concepto de ‘amistad’. Un ‘ja-ja’ sobre la marcha y cambio de tema a línea siguiente resolvió el asunto, momentáneamente.

Una vez que se enteró que me vine a vivir a Rosario, el panorama volvió a enturbiarse. Nuevo favor requerido (entre otros más pequeños): Quería que certifique ante un importante banco en Ecuador que él trabajaba para mí, y que ganaba ‘ochocientos dólares mensuales’ por su cargo de ‘Relacionista Público’. PEEEEERDOOOOOOOOON???? ¿Me creía boludo? ¿Creía que los encargados de otorgar crédito o de investigar a los potenciales candidatos a tarjeta de crédito son boludos? A lo mejor, lo son, pero… ¡a mí no me incluyan! ¿No quiere que le traiga un café, un flan con dulce de leche, un budín de pan, no quiere algo más, el señor? ¿No quiere que se lo envuelva todo para regalo? ¡Por favor!

Creo que cuando uno pide un favor a alguien, debe hacer todo lo posible para que le ayuden, y debe tratar bien a quién nos puede ayudar. No era el caso de Dennis. Había dejado de jugar fútbol hace unos meses y ante la posibilidad de rendir un examen en la Escuela de Entrenadores de River Plate, le había pedido a ver si me ayudaba a entrenar y hacer una puesta a punto. No tardó ni cinco minutos en hablar con uno de sus amigos negociantes y entre los dos me pidieron una cantidad desorbitada para entrenarme, una cifra que pasaba de los 500 dólares mensuales por una hora diaria de entrenamiento tres días a la semana. Obviamente, rechacé la oferta inmediatamente.

El ‘Rey-Sol’ continuó con su natural egoísmo, egocentrismo y falta de coherencia hace una semana:

- ¿Estás entrenando en Rosario? ¿En la escuela tienen prácticas?
- Si, claro. Hace unas semanas hicimos un trabajo en grupo
- ¿Ah si? Era de que me preguntes a mí, yo sé del tema.
- Bueno, no hacía falta, yo sé y mis compañeros saben aún más.-
Le dije.
- ¿Quiénes son tus compañeros?

Le mencioné el nombre de algunos de los chicos: Fede, Jorge, Iván, Diego… Nombres siempre relacionados con clubes grandes dentro y fuera del país.

- Eres un maldito suertudo. -Soltó con una especie de veneno y espuma en la boca.

Nunca antes lo escuché en ese plan, y no iba a tolerar una más. Estoy consciente que es una suerte tener a cada uno de mis compañeros y de aprender de y con ellos, pero siempre voy a insistir que yo no he venido a robarle nada a nadie, sino que vine también a aportar. Vine a dar lo mejor de mi, y entiendo que ellos también tienen suerte por eso.

- ¿ Y qué te dice que ellos no son también unos suertudos por tenerme a mí? - Le repliqué enseguida.

Cuando la materia gris es escasa supongo que la risa termina por salirse en los momentos menos oportunos. El Rey Sol se cagó de la risa de lo que le acababa de preguntar. Entendí que era hora de que el paseo gratis se acabe de una vez. Después de todo, él, no sé de donde, pensaba que iba a ser ‘asistente técnico’ de cualquier equipo que yo llegue a dirigir. (Not even in your wet dreams, pal!)

- Jajaja ¿Cómo no? ¿Por qué no? ¿Por qué no puedo visitarte en Rosario?
- Hombre… Sería un poco raro despertarme y encontrarte deambulando por casa.
- Uyy, que comentario tan gay.
- No quieres comentarios gays, no hagas preguntas gays
.

Independientemente que la respuesta no tenía nada de ‘gay’, y que cada vez se manifestaba de mejor forma su poca capacidad de leer su propio entorno, era evidente que quise ponerle anestesia a lo que le iba a decir a continuación.

- Mira.- le dije. Si vas a venir a Rosario, todo bien. Puedes quedarte en la ciudad todo el tiempo que quieras, es una ciudad de gente libre. Pero, por lo que a mi concierne, te invitaría a almorzar, un café, por ahí te muestro el Monumento a la Bandera, y mucha suerte en tu estadía. Mis amigos SON MIS AMIGOS, mis compañeros SON MIS COMPAÑEROS, mis amigas SON MIS AMIGAS. Acá tengo mi vida, mis espacios y tiempos, mis responsabilidades, y mis estudios, y no me gusta que eso se altere, ni que quede expuesto.
- ¿Por qué dices eso, che? Por lo que dices, no somos amigos.
- ¡Es que no somos amigos! – Le dije ya exasperado
- ¿Entonces que somos? - Dijo con un tono de confusión, que no me podìa creer.

Luego se quejaba que uno responde con comentarios gays y ahí estaba la pregunta incómoda del día, de un tipo que tiene un nombre que me suena a nombre de mina, y que tiene la voz finita.

- A ver, yo te he ayudado porque me has pedido ayuda. Y es lo que mi creencia me dicta. Intento darle mi ayuda a toda persona que viene a mí. Pero, afróntalo, no me conoces, no sabes lo que quiero, no sabes quien soy, ni a dónde apunto o voy, ni que me duele, ni cuando estoy bien o mal… Nos hemos limitado a las tareas del trabajo y ya. Eres un conocido del trabajo que me pide favores.
- Ok. Todo bien. Lo has dicho todo. Suerte y gracias por todo.

No sé si se despidió de esa forma o volverá a aparecer más adelante. Espero que eso haya sido todo.

Me molestó mucho la forma mediocre de afrontar la vida, de no querer aceptar el hecho que no podrá dedicarse profesionalmente al fútbol y acusarlo todo a la mala suerte. Me molestó el desperdicio que hacía de las oportunidades de capacitarse que tuvo para tener otras opciones de enfrentar la vida sin el fútbol. Me molestó su forma de ser mal agradecido y de subestimarme.

Voy a hacerle un favor. Voy a decirle el porque no triunfó, para que se deje de acusar a su falta de suerte. Obvio, no se lo voy a decir personalmente, sino que el favor tiene el precio de publicarlo aquí:

No triunfaste no por tu falta de suerte, ni porque no fueras un buen jugador, ni porque la gente te envidia. No triunfaste porque NUNCA lograste entender el juego. Nunca entendiste AL FUTBOL. Nunca entendiste que el JUGADOR DE FUTBOL DEBE SER SOLIDARIO, no es una muletilla, sino que es una verdad de la que no se puede escapar. El fùtbol es un cristal donde se refleja la sociedad, y así no se vive bien. Siempre intentaste escapar solo, hundiendo a los demás… Nunca te pusiste a pensar que la estructura alrededor del juego y dentro de él está dada para que seamos solidarios, inclusive contra quienes jugamos, porque también son compañeros de profesión y de vida.

El otro día, antes de empezar a escribir esta entrada, hablaba con Jorge, uno de mis amigos que jugó en uno de los grandes clubes de la ciudad y que practica lo que predica.

- Jorge, vos siempre decís que el futbolista tiene que ser solidario, no?
- Claro, porque el que piense en salvarse por sí mismo, terminará por desaparecer…

Y así, como si fuese una terrible profecía. El Reyezuelo fue destronado, el sol se vio rodeado de estrellas de tamaño gigantesco que opacaron la poca luz que daba. Era un sol triste que empezaba a apagarse, pero eso no era lo peor. Lo que llamaba la atención era que su ensimismamiento no le dejaba ver, ni recibir el brillo y calor de tantas estrellas cerca suyo.

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65. La verdad sobre mi última relación
Hay que decir las cosas como son: Suzannah me gustó por bonita, por tener un rostro lindo, y punto. Alguna vez dije que a las bonitas tiendo a perdonarles los errores no forzados. Pero no sabía que también tendía a encontrarles virtudes que no tenían. Creo que es algo perfectamente normal. Los hombres solemos pensar que una mujer físicamente bonita puede ser inteligente, interesante, divertida y psicológicamente sana, que son cuatro cualidades difíciles de encontrar en una persona hoy en día. Sea bonita o no.

Ahora bien, Zannah no era ni tonta, ni aburrida, ni amarga, ni estaba loca, pero tampoco destacaba por su brillantez, ni era tan divertida, ni tenía una conversación entretenida. Estaba psicológicamente en buenas condiciones, pero aparte de la belleza de su rostro, no es que se tenía alguna otra cualidad que en verdad yo pudiera encontrar atractiva.

De hecho, la única virtud por la que destacaba terminaba fastidiándome: Era buena con todo el mundo.

Ser bueno con todo el mundo nunca es buen negocio. La bondad en sí no es mala, lo que es malo es el ser bueno de de cara a la galería, más por el temor de quedar mal con alguien, que por convencimiento de que le nace hacer lo que está haciendo. Esto muchas veces lleva a herir susceptibilidades, a confundir afectos, a tropezarse con la boludez propia y atraer la ajena, y también a un alto grado de indefinición hacia lo que en realidad es importante para uno. Todo esto se envidenciaba en su forma de hablar cuando la palabra que más pronunciaba era ‘perdón’. Si se le ocurría escribir una canción esta pudo haberse llamado ‘Sorry seems to be the easiest word’.

No creo en las coincidencias, pero si en las señales y en este caso todo parecía señalar que debíamos estar juntos. Cumplimos años el mismo día, nos gustaban las mismas cosas, nos entendíamos bien en lo superficial, se nos veía muy en sintonía y una serie de eventos que nos ocurrían nos recordaban constantemente al uno del otro.

- Este fin de semana fui a la selva. Vi un escorpión en la pared, me acordé de vos.- Decía ella, por el signo del zodíaco.
- Vi el arcoiris y pensé en vos
- Decía yo.-
- Es curioso, mi mamá me llamaba ‘Rainbow’, cuando era chica. (Arcoiris en inglés).

No fueron ni tres, ni cuatro, sino una larga lista de eventos inexplicables que inevitablemente nos tenían pensando el uno en el otro la mayor parte del tiempo. Sólo que ninguno de los dos terminaba de verla clara. Ella era demasiado simple para mí. Yo era demasiado complejo para ella. Complejo, no complicado. No es lo mismo. Simple, no fácil, tampoco es lo mismo.

La química empezaba a aparecer a base de estas extrañas eventualidades que nos acercaban y a la diferencia de edades que provocaba una sensación de seguridad en ella y un toque de energía en mí.

Salimos algunas veces antes de decidirnos por mantener una relación, prácticamente a escondidas, porque sentimos que había una incómoda presión por parte de terceros. Se vinieron demasiadas preguntas, demasiadas averiguaciones, demasiados ‘yo-opinos’ y ‘yo-creos’ que hacían pensar que estuviésemos hablando de Cristiano Ronaldo saliendo con Elsa Pataki. ¡Y no! ¡No era así! Se trataba de dos personas que nos gustaba mantener un perfil más bien bajo. Su timidez congeniaba bien con mi hermetismo. Pero ella empezó a sentir una presión inusual cuando empezaron las preguntas: ¿Te gusta Juanka? ¿Cómo pasaron la otra noche? ¿Qué hicieron? ¿Qué comieron? ¿Qué te dijo? ¿A dónde fueron? ¿Te gusta Susanne? Nunca antes quisieron saber nada de mi vida, y ahora querían saberlo todo… No lograron aprenderse su nombre, pero querían saber si yo le gustaba y cuánto… ¿Es mi impresión, o algo raro estaba pasando? El secretismo que usamos para proteger una relación que nación débil, prematura e insípida se había vuelto en nuestra contra activando la curiosidad y el morbo de nuestro entorno.

Suzannah puede ser definida como una ‘chica- helado’, era tan dulce como fría. Y yo, que me rehusaba a pensar en ella como una persona fría me dedique a generar calor a base de cortocircuitos en su forma de pensar y de sentir para que empezase a dejarse llevar por la necesidad de calidez que ella sentía dentro de su alma. Ella cambió para bien, entendió que las cosas podían ser diferentes para bien, que podían ser mucho mejor de lo que ella estaba acostumbrada.

Sin embargo, esa maldita manía de ser buena con todo el mundo, esa molesta forma de aceptar cualquier plan sin importar de quien venga y de decir sí cuando quería decir no podía ser una combinación explosiva con mi poca paciencia ante la molesta intervención de terceros.

Seamos más claros: Yo me comí el amague y caí en la trampa. Arruiné lo que yo mismo había planificado como una noche mágica para su despedida. La arruiné mal, porque soy consciente que pude haberla arruinado bien, pero eso es otra historia, que algún día contaré.

Vale la pena reconocer mis errores. Fue la última vez que mis impulsos me perdieron. Soy mucho más equilibrado ahora. Me sentí obligado a actuar así porque con ella siempre sentía que tenía el tiempo en contra. Aparte de que su estadía en el país era temporaria, también tenía el defecto de mirar el reloj cada cinco minutos, algo que no se debe hacer si uno está pasándolo bien.

Desperdicié mucha energía y gasté demasiado tiempo. Me duele más por el tiempo, porque no vuelve más.
También reconozco que dí demasiado. ¿Cuándo todo lo que uno da es demasiado? Cuando la otra parte da mucho menos de lo que puede, cuando no quiere dar, cuando no sabe como hacerlo… Aquí solo tengo un justificativo. No sé otra forma de hacer las cosas.
Fui en exceso paciente. La paciencia se vuelve excesiva cuando cae en la permisividad.
Perdí serenidad ante la presión de los tan mentados terceros. Insisto, era más joven y más impulsivo, La presión me fastidiaba.
No es buena idea apostarle a quimeras. Esta vez se me ocurrió hacerlo y perdí.

Algunas personas dijeron que yo estaba muy enamorado. Falso. No estaba ni muy, ni enamorado. Algunas personas dijeron que yo era un tipo impulsivo. Falso. Solo que no soy boludo. Algunas personas dijeron que había perdido a la mujer de mi vida. Falso. Todavía no nos encontramos con ella. Algunas personas dijeron que ella se olvidaría de mi pronto. Falso. Aún le toma tiempo. Aún siente esa corriente eléctrica en su cuerpo cada vez que se acuerda de mí. Algunas personas dijeron que ella no valía. Falso. Valía más que aquellas personas. Algunas personas quisieron darle una importancia épica. Falso. Suzannah estaba muy lejos de ser Helena de Troya. Y definitivamente, yo soy Odiseo, no Menelao.
Algunas personas se equivocan constantemente.

Esta es la verdad sobre ‘mi última relación’. Sé que no es precisamente una carta de presentación. Me sirve para saber lo que no quiero que se repita.
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64. Loaded (Dame más) - Ricky Martin

No sé si hay una canción que sea mi criptonita, pero esta canción de Ricky Martin me produce un efecto de ‘poción mágica’ para el pueblo de irreductibles galos comandados por Asterix. Me hace sentir invencible.

El día de mañana podría: Ponerme los cuernos mi mujer con mi mejor amiga, descender el Fútbol Club Barcelona a segunda división, Chávez ser declarado el emperador de Sudamérica, Gabrielle Anwar declarar públicamente que me odia, y algunas que yo me sé desperdiciar sus vidas con algún imbécil inoportuno que pasaba por ahí en el momento oportuno; que mientras exista esta canción estaré a salvo.

¿Qué tiene? Un exceso de energía que hace que sea mi versión siglo XXI de I’m singing in the rain de de Gene Kelly. Se supone que Gene Kelly la canta para expresar su sensación de estar enamorado. ‘Loaded’, para mí es estar enamorado de la vida.

El video tiene un aire de coquetería, encanto, elegancia y estilo. Me hace pensar en mis amigos, que se quedaron por el mundo y en los que estoy haciendo acá en Rosario; En esas noches que uno, erradamente cree que puede comerse el mundo, que curiosamente son las mismas noches en que uno, erradamente, acaba comiéndose al mundo.

Tantas veces quise creer, para luego perder la fe. Cada día me levanto creyendo. Creyendo en mí, creyendo en vos, creyendo en ella y en él, en todos nosotros, y en ellos; En este país y en tantos otros y tarde o temprano termino perdiendo la fe. ¿What’s wrong with you, people? Y a veces también pierdo la fe en mi mismo ¿What’s wrong with you, person? Pero sigo volviendo a creer… ¿para qué? Para volver a perder la fe. Es un juego divertido, porque recuerdo el ayer, y aquellas noches de placer… Nunca me basta, quiero más.

Esta canción habla de las mujeres que me gustan y que dejaron de gustarme, y de las que aparecen en versiones mejoradas, para volver a tropezarse, reinventarse, conquistar y fracasar, vuelven las primeras, se van las últimas, vuelven las últimas, se van las primeras… Y yo sigo volviendo a creer, ¿para qué? Para volver a perder la fe… Pero recuerdo el ayer, aquellas noches de placer. Nunca me basta, quiero más.

Loaded es estar repleto. De dicha, de alcohol, de dinero… En este caso es de dicha, de energía, de ganas…

Why, oh ,why am I gonna play? So many times it goes this way. My heart gets blown away… These eyes are born again. Do you remember how we were? Do you remember summer days? Sometimes I feel like going down down…

Dime para qué quiero jugar? Muchas veces mis conversaciones/relaciones van (a morir) al mismo punto… Mi corazón resulta disparado… Pero mis ojos vuelven a nacer. A veces con un dolor intenso, podemos verlo todo más claramente. ¿Te acuerdas como éramos? Cómo éramos la otra noche,… ayer… el último verano… ¿Te acuerdas como éramos en otras épocas, otros siglos, otras vidas? A veces siento que todo va para abajo… ¿Para qué sigo creyendo? Para volver a perder la fe…. Pero recuerdo el ayer, aquellas noches de placer. Nunca me basta, QUIERO MÁS.

Dame Más - Ricky Martin

Ella baila con swing
Eso me gusta mi
Veloz como un homerun de Sosa
Esta rica esta sabrosa
¡Mírenla bien!
Ella es todo para mi
Soy su perro fiel
La quiero muy dentro de mi

Ella me atrapa con su red
Con sus encantos de mujer
Tantas veces quise creer
para luego perder la fe

Pero recuerdo el ayer, aquellas noches de placer
Nunca me basta, quiero mas, más!

Dame la libertad
para entrar en tu alma hacerte soñar
Suelta la piel
Aprieta el control
Mueve ese cuerpo hazlo con sabor
Y ahora dale,
no pares,
no dejes de bailar
que la fiesta es una fiesta, goza!

Ando muy feliz
Vagando por ahí
No me hables de problemas
Yo te juro soy de roca
¡Que bello es vivir,
sin miedo de seguir!
¡Mírenla bien
La quiero muy dentro de mi!


www.youtube.com/watch?v=Z1Lwq-QHNX0
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