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81. Bailando con vos

Posted by Juan K Peña on lunes, septiembre 13, 2010 in , , ,

Sé que aún no hemos bailado. Me has mirado y te he mirado. Sé que te lo debo. Aunque ha pasado mucho tiempo desde la última vez que me animé a bailar y nunca he bailado con alguien como vos. Corro el riesgo de haber olvidado los pasos, de volverme torpe, inútil, de tropezar antes de llegar a ti e inclusive, corro el riesgo de caer… Ay, caigo… Ay caí… Caí a tus pies, como aquella vez, como cada vez, como aquel mes, como cuando cuentas uno, dos y tres, como ves, caigo y caí a tus pies…

Tus manos no son torpes, y tus pies no se confunden. ¿Cómo podrían confundirse si se acercan a mí? Te hice una promesa con la mirada. Vamos a bailar. Te lo advertí: Vamos a bailar. Te solté una plegaria: Vamos a bailar. Te pregunté con mi cuerpo: ¿Vamos a bailar? Lo sé, hoy bailamos por qué bailamos.. Talvez bajo la ducha, o talvez bajo la lluvia, como Gene Kelly… O talvez bailamos sobre la arena, o en una nube, o en aquel rincón de nuestra cama que tiene tanto de abismo profundo y del que estamos siempre a punto de caer… Amor mío, vamos a bailar… Te lo debo ya. Me diste y tomaste tanto. Has hecho muchas cosas por mí y también has deshecho otras tantas, también por mí. ¿Cómo agradecerte, si no bailando? Me diste tanto y tomaste tanto, lo permutaste, lo alteraste, cambiaste las formas, pero también retocaste la esencia.

Vamos despacio, vamos más rápido, vamos juntos, vamos los dos… A la cuenta de tres… Una, dos… Dije a la cuenta de tres, pero ha sido en dos… Te adelantaste… No importa, yo iba a salir en cuatro… Derecha, derecha, izquierda… Izquierda, izquierda, derecha… ¿Era así? ¡Que importa cómo era! Importa lo que sentimos, importa que nuestro baile tiene mucho de abrazo, tiene mucho de beso, tiene mucho de respuesta a todas las preguntas que me hice en tu ausencia. Importa el ritmo que llevamos, que es tan tuyo y tan mío.

Talvez esta noche, en sueños, si me atreva a bailar con vos. Talvez lo haga porque estar soñando es estar medio dormido, medio despierto porque con tus labios puedo dormirme o despertarme, según sea el momento,… Y bailo de la cama al cielo, y sueño que bailo y bailo en el cielo. No caigo, solo vuelo, como si fuese una película de Peter Pan, y despierto con tu música y sigo bailando de la cama al baño o a la cocina y de la cocina al jardín, porque estás conmigo.

Es esencial que entiendas que amo bailar con vos, aunque no bailar en sí no sea mi fuerte. ¿Qué más da? Bailamos, charlamos, tomamos unos mates… el punto es estar juntos.

Es verdad, te haré sonreír, porque puede ser que mis pasos no sean correctos, y me equivoque, y te cause gracia mi súbita torpeza… O puede ser que sonrías porque mis pasos son exactos y me convierto para ti en un estilizado bailarín y descubras en mi rostro la felicidad que se refleja del tuyo. Será entonces, cuando el baile no sea solo una promesa, porque sujetarás mis manos, y no hará falta que yo responda, porque me ataré a tu cintura y juntos avanzaremos, siempre adelante, siempre hacia el encuentro del otro, sin tropezar, sin caer, sin nada que lamentar… Bailaremos, juntos los dos.


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80. Ellos... (Devastadoramente hermosos)

Posted by Juan K Peña on martes, agosto 17, 2010 in , , ,

Hace tanto tiempo que no respiraba, boca arriba, agitada, extasiada, asustada, contenta, fascinada, con su respiración entrecortada, ansiosa, apretando los dedos de los pies y estirando los de las manos, como si la entrada a la atmósfera de un mundo de felicidad le empezase a quemar el pecho. Hace tiempo que él no respiraba de adentro hacia fuera, tomando el aire de si mismo, y repartiéndolo hacia todo ser viviente que se encontrase cerca, él producía aire para todo prójimo cercano, pero la prójima más próxima era ella. El estaba atento, pendiente, alerta, misterioso, en completa tensión desde un relajamiento absoluto, listo para dispararse, hombre bala de emociones que iba a encontrarse con un pecho que no estaba listo para nuevas heridas… Es bueno estar listo para nuevas heridas, porque significa que ya estamos sanos.

Hay una cálida espera. Intercambian palabras, miradas… Se dicen te quiero y sonríen. A través de la ventana se perciben los últimos rayos de sol que regalan sombras que esconden dos estructuras perfectas dispuestas a encontrarse. ¿Perfectas has dicho? ¿Según quién? Según el momento, según el lugar, según el amor… Segundo a segundo lo único que falta es que en la sintonía de las respiraciones empiecen a entenderse.

En la calle un perro ladra a alguien que pasa. Un coche parece frenar en la esquina y volver a arrancar, salvo esos sonidos esporádicos se podría decir que la ciudad se ha olvidado de ellos dos. ¡Por fin! Pero no, porque siempre hay gente que los recuerda. ¿Son perfectos.. o no? ¿Según quien...? Si no fuesen perfectos, serían fácilmente olvidados y ambos tendrían la tranquilidad que tanto añoran. Suspiran, respiran, transpiran, inspiran…. Suspiran a dos segundos de besarse, respiran sus propios cuerpos, transpiran su propio sexo, inspiran a seguir el ejemplo.


Hace dos horas ella no estaba. Y él se levantaba y caminaba rápidamente hacia el refrigerador, lo abría como buscando algo que simplemente no iba a encontrar. Talvez intentaba hacer tiempo hasta que ella llamase.. ‘Amor, en cinco minutos estoy en la parada’... Talvez él solo esperaba encontrar algo tan delicioso en el refrigerador, como lo que ambos están a punto de probar.

Dos horas después están ambos, boca arriba. Ella gira lentamente y se acurruca de lado, y el pone su mano en la cabeza y hablan por teléfono. Él desborda dulzura y ella aprueba con leves murmullos, como si le faltase la respiración, o como si las palabras sobrasen. Es un lenguaje que solo ambos entienden. ‘Cómo estás?’ ‘Mejor que hace meses’.

Pero entre esas cuatro horas de diferencia ambos esperan el venir del otro, sabiendo que se encontrarán, que chocarán y serán capaces de ir más allá de cualquier punto alcanzado en otras vidas, otros momentos, otros rumbos e inclusive que en otros amores, de esos que se escriben con minúsculas y que no importan, porque en su Amor, nunca habían llegado así de lejos. O talvez, sí, pero de una forma totalmente distinta, porque en su Amor, todo es nuevo, todo es por primera vez, inclusive aunque se repita. Nunca fueron invitados al lugar que han llegado, porque llegaron por sí solos, y nadie, si no ellos mismos se esperan. Nunca llegaron al lugar al que se dirigen, porque nadie los espera ahí tampoco. Solo sus proyecciones futuras habitan ese lugar, y ellos llevarán todo aquello que consideren el equipaje adecuado.

‘Soy tan humano y estás tan diosa’. ‘Eres tan perfecto y me siento tan imperfecta’ ‘Somos tan puros y estamos tan lascivos’ A ellos el miedo los envolvía, y el amor los desenvolvía entre besos tajantes, cortantes, penetrantes, extensos, duros, suaves, húmedos, secos, cansados, irresistibles… Ellos, juntos, borrando cicatrices, curando heridas para siempre, son devastadoramente hermosos.


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79b. Dia Cero

Posted by Juan K Peña on jueves, julio 22, 2010 in , , ,


no intenten enseñarme quién me quiso
y a quien debo amar
comienza el dia cero
y mañana su continuidad...


Cuesta armarse de valor cuando te han noqueado, cuesta levantarse del piso cuando tu labio inferior está besando el piso, salado y frío. Es tu culpa, lo sabes, volviste a bajar la guardia… No ante mi, ni ante la que eres tú al otro lado del espejo… Volvimos a bajar la guardia ante terceros, y nos han golpeado sin misericordia. Talvez tengas razón, no hubo mala intención, solo una tremenda torpeza que muchas veces, por no decir todas, hace más daño. Le tengo muy poca tolerancia a la estupidez,  y lo sabes. Se me nota en la cara.

Mis labios no se separan del piso. Me pueden contar hasta diez que no sé si me levantaré. Cuesta armarse de valor. Sientes vergüenza. Te miran, te abuchean, te gritan, te dicen cosas, se ríen de vos. Mi piel se volvió demasiado delgada, ya no es una armadura como solía ser. He mudado de piel y lo haré de nuevo. Evolucionaré desde el dolor que se siente en el piso.  No te veo, pero siento tu voz, cerca, siento tu corazón palpitando cerca del mío, llamándome, diciéndome que me levante. Mi vista está nublada y no veo nada que no quiero ver. Pero tampoco te encuentro a vos, queriendo verte, queriendo encontrarte… Y si te viese cerca, posiblemente habría llanto, porque el llanto es mágico… y necesito que hagas magia y aparezcas a mi lado.

No hay pasado. El recuerdo más lejano del pasado es el golpe que no dolió, pero me mando acá abajo, donde duele todo. No hay pasado doloroso, no hay futuro al que temer. Solo el presente duele y lo hace de una forma extraña, como somnolienta, como si fuese a cesar pronto, llevándonos a un pesado sueño del que despertaremos en un lugar distinto, no necesariamente peor o mejor, simplemente distinto, no descubierto.

No sé que me falta. No sé que me sobra. No sé que hice de más o de menos para perderte. Ni siquiera sé si te he perdido o te estoy ganando a pasos agigantados. Necesito que esos pasos, agigantados o no sean firmes, sean seguros y sean nuestros, que dejen una huella indeleble, una marca fija, una impresión permanente… Necesito que el tiempo se detenga y no envejezcamos más… Sabes que le tengo mi temor a envejecer es directamente proprcional a la mi intolerancia a la estupidez. Necesito que nuestras experiencias sean cada vez más fuertes, aunque al mundo le parezcan rutinarias. No sé que me falta… Sé quien me falta. Siento tu latido, siento tu perfume, siento tu abdomen dilatarse con tu respiración y tus suaves murmullos que a veces dicen poco, pero siempre dicen algo.

Es el día cero. Nuestro día cero. No hay antes, no hay después. Es una hoja en blanco. Podemos a escribir y dibujar lo que queramos. Anímate, amor. Déjame que te levante, ayúdame a levantarte. No nos noquearán más. No bajaremos la guardia otra vez.

Hoy el día fue eterno. El beso con el piso era interminable, noqueado, rendido sin poder levantarme, sin que las piernas reaccionen… Pude morir de aburrimiento, pude morir de risa de mi propio patetismo, pude haber sido asesinado por uno o por varios, pude morir enfermo sin tus cariñosos cuidados, sin tus mismos, sin tus besos… pero en definitiva estuve cerca de morir, pude morir por descuidado, por distraído, por desorientado, pude morir en la guerra, pude morir cruzando la calle, pude morir en un terremoto, en una caída, en un accidente, en una masacre o en un genocidio…  pero supe que no podía morir de amor… porque auque aún no estás, siento tus latidos, tu abdomen dilatarse, tus pasos acercarse, tu voz diciéndome levántate y pelea.. y se que regresamos, del mismo lado, como si fuéramos uno, solo que esta vez será mucho más fuerte.  Seremos mucho más fuertes. Seremos valientes. Seremos los dos. Seremos uno.


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71. Reflexiones de pasión (La Pasión según Juanka) y otros

Posted by Juan K Peña on sábado, noviembre 28, 2009 in , , , , , , ,
Sobre la pasión

La duración de nuestras pasiones no depende de nosotros. No importa si es por una persona o por una actividad determinada. Las pasiones no se pueden controlar, porque una emoción no puede ser controlada y la pasión es un conjunto de emociones. Erich Fromm decía que las pasiones nos vuelven sujetos pasivos y que debemos buscar la acción.

Las pasiones muchas veces nos quitan lucidez, pero también pueden dárnosla. El alma humana es una fábrica incansable de pasiones que se sobrevienen y se confunden con nuestros sueños. Seguir un sueño requiere de pasión, pero perseguir una pasión puede ir inclusive en contra de nuestros sueños. Es por eso que las pasiones nos quitan la lucidez y también nos las otorgan con la misma facilidad. Nos pueden dirigir al egoísmo, a la injusticia y también a un desprendimiento extremo, pero es raro que una pasión nos conduzca al equilibrio, muy por el contrario las pasiones nos acercan siempre hacia los extremos, y en los extremos se encuentran casi siempre los bordes y los precipicios. Debe existir un amor sin pasión, debe ser un amor muy maduro, muy responsable, muy equilibrado… y sobre todo muy desinteresado. Si nos resistimos a nuestras pasiones, no es porque seamos muy fuertes de espíritu, sino porque esa pasión era demasiado débil. Las pasiones marcan la verdadera temperatura de la sangre.

Sobre los celos

Los celos no son otra cosa que un estado de incertidumbre. Existen tres formas de hacerlos desaparecer:

- Cuando la persona objeto de nuestros celos ya no nos importa más.
- Cuando los celos se convierten en furor.
- Cuando los celos, se convierten en certeza y sabes que ya no hay nada más que hacer.

Siempre es importante elegir la primera opción, para evitar mayor problemas. Los celos también son emociones y son difíciles de controlar. La mejor forma de salir de la incertidumbre, es enfrentarnos a nuestros temores. El resultado no siempre es el deseado, pero sin duda, cualquier duda desaparece. Podemos encontrarnos ante un descubrimiento muy doloroso, que sin duda es un castigo mucho más benévolo que cualquier incertidumbre.

Sobre el amor

Es muy difícil que una pareja que se ama disimule que no es así por mucho tiempo, tanto como lo es que una pareja que no se ama aparente que sí.

De momentos, el amor se me hace mucho más parecido al odio que a la amistad.

El amor, como el fuego, necesitan de movimiento continuo y de un poco de aire para poder respirar, caso contrario termina por extinguirse. Cuando estamos enamorados, la forma de alimentar el amor se basa en las cualidades y motivos que encontramos en la persona que amamos que nos hacen ser constantes en nuestro sentimiento. El otro gran combustible de ese fuego que es el amor, es el orgullo que nos provoca el ser constante. Nos fascina esa sensación.

Muchas personas se refieren a su relación con la palabra ‘amor’, es un mal uso de la palabra. Pero es comprensible, porque no saben como más llamarlas.

Pienso que las personas traicionan más por debilidad y por estupidez que por maldad. Pero le tengo muy poca paciencia a los débiles y cero tolerancia a la estupidez. La constancia en el amor y la fidelidad muchas veces son infravaloradas, pero otras tantas veces son virtudes sobrevaloradas también. Simplemente, están sometidas a la duración de la pasión. La fidelidad y la constancia son opciones que decidimos y podemos tomar y aceptar si es que nuestro amor nos corresponde. Nos desvalorizamos más cuando hemos sido traicionados que cuando traicionamos, no es justo pero es lo que hay.

A todos nos gusta sentirnos admirados y deseados. Muchas veces más que el cansancio de una relación desgastada lo que parece provocar la infidelidad es las ansias de ser admirados y deseados, de una forma aún mayor que en la relación desgastada
. El desgaste se produce por errores propios o ajenos (de nuestra pareja), pero casi siempre consume la autoestima. ¿Es que necesitamos, entonces, una nueva relación para volver a sentirnos admirados y deseados? Tal vez creemos que nos pueden admirar y desear más porque no nos conocen tanto… todavía.

Cuando aceptamos en nuestra vida a alguien por todo el bien que nos hace, debemos también empezar a aceptar el mal que nos puede hacer. Es el riesgo de abrir la puerta y aceptarlos en nuestra vida.

Las mujeres honestas generalmente aman tener una buena reputación.

Creo que las veces que he vivido sin amor y sin locura son las veces que más loco me he sentido.

La ausencia es al amor lo que el viento al fuego... Si el amor es fuerte, la ausencia provocará una llama. Si el amor es débil, la ausencia terminará apagando la pequeña llama de un soplido. También depende de la cantidad de ausencia, caso contrario el fuego termina apagándose irremediablemente, por más grande que este sea.

Sobre el desamor, la ruptura y el duelo

Cuesta mucho romper una relación cuando ésta es buena, pero no amamos a la otra persona.

Un amante dura mucho, cuando no hay nada mejor en el camino.
Somos culpables de algo cuando seguimos amando y nos han dejado de amar.

En el amor, el que sana primero es el que mejor sana.

El amor y la prudencia son inversamente proporcionales.

Solo vemos con claridad los defectos de nuestra pareja, cuando el encantamiento ha desaparecido.

Toda mujer ve en la vejez a su principal enemigo y a su posible infierno.

Cuando la gente pierde a un ser querido muchas veces se dejan arrastrar por la hipocresía y sus lágrimas no son tan ciertas como parecen. ¿Lloramos a la persona que se fue o nos lloramos a nosotros mismos por la lástima de quedarnos sin la persona que perdimos? ¿Lloramos el perder la buena opinión que esa persona tenía de nosotros? ¿Lloramos los regalos que ya no recibiremos? A veces se llora porque no llorar, avergüenza. Creo que llorar debería ser un acto ante todo íntimo… Comprendo que muchas veces es inevitable ver a otra persona llorar, o llorar ante otras personas. Pero creo que es un acto que requiere mucha intimidad para no ser mal interpretado, o para que nosotros mismos o nuestro inconsciente no le de un uso indebido a las lágrimas que derramamos.

Sobre la sociedad

De momentos, me parece, que la sociedad necesita de una telaraña de mentiras como principal estructura para sostenerse. Como las telarañas no son tan fuertes y terminan rompiéndose, se necesitan de nuevas mentiras para que todo siga funcionando igual. Es decir, las telarañas nunca desaparecen del todo, solo se renuevan. Cuando uno aprende a vivir en sociedad aprende a usar un disfraz que también funciona como armadura. La armadura nos protege y el disfraz no permite que nos mostremos como en realidad somos. Sin embargo, si una persona usa mucho tiempo ese disfraz, termina disfrazándose para engañarse a sí mismo y entonces, se hace uno con el disfraz. A veces uno se vuelve una versión distorsionada de quien deberíamos ser. Mucha gente no se ve arrepentida por el mal que ocasiona. Su arrepentimiento parece venir de las consecuencias que el mal ocasionado puede acarrear.

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69. Adiós Nonino - Feat. Astor Piazzolla

Posted by Juan K Peña on miércoles, septiembre 23, 2009 in , , , , ,
Mi adiós, a tu amor,… tu vino.
¿Quién..? Sin piedad, me robó la mitad,
al llevarte "Nonino"...
Y hoy mi viejo "Nonino" es una planta,
es la luz, es el viento y es el río...
Este torrente mío lo suplanta,
prolongando en mi ser, su desafío.
Me sucedo en su sangre, lo adivino.
Y presiento en mi voz, su propio eco.
Esta voz que una vez, me sonó a hueco
cuando le dije adiós Adiós "Nonino".

Adiós Nonino (violin) - Astor Piazzola


*Adios Nonino - Astor Piazzolla


‘Adiós Nonino’ es el título del tango, obra maestra, del genial Ástor Piazzolla. El genial músico lo escribió hace sesenta años, en octubre de 1959 a raíz de la muerte de su padre, tan solo unos días antes. Mi abuelo, Papahumbi, muere casi sesenta años después que el padre de Piazzolla. Fue una muerte trágica, violenta, e inesperada. Un accidente de tránsito que terminó siendo fatal. Es cierto, los héroes tarde o temprano terminan muriendo porque no pueden escapar al destino, pero su historia sobrevive… Piazzolla declaró en su momento que esta fue su mejor creación. Mi ‘Nonino’, el héroe de nuestra infancia amaba el tango y se fue sin que le pueda decir adiós… Aquí comparto la carta que le envié el día de su entierro y que pretende recordar parte de su historia.

Mi Querido Papa-Humbi

Han pasado seis meses desde la última vez que nos vimos y más tiempo pasará hasta que nos volvamos a ver. De momento, esto me suena a dos eternidades porque el paso del tiempo solo se hace más lento por el cariño que nos tenemos. Lamento no estar cerca de tu cuerpo, pero siento que estamos cercanos. Siempre lo estuvimos y la distancia nunca importó. Se trata de un mero asunto temporal, nunca espacial. No será diferente esta vez. En Buenos Aires, mis hermanos y yo estamos en este momento reunidos en tu nombre.

Hace una semana ya te extrañaba, y sinceramente, no será menos ahora, ni nunca. Al decirlo, he de confesar que me duele un poco el alma. No mucho, porque, inevitablemente, pensarte es recordarte, recordarte es revivirte y revivirte es vivir y volver a vivir las cosas que compartimos, que me contaste y que sé de ti, revivirte es sonreír… Recordarte es volver a sentir tu palma abierta en mi cabeza cuando niño, tu presencia gallarda esperando nuestra salida de la escuela, tu manera tan niña de disfrutar un helado de guanábana y mora con su respectiva quesadilla, el olor de tu colonia, o la textura del traje negro que usabas con aquella corbata roja en ocasiones especiales. Recordarte es entender que la vida está compuesta de pequeñas conquistas que suman un gran triunfo, esas conquistas en las que la familia y los amigos, tus buenos amigos, son protagonistas estelares. Recordarte es entender una película llena de historias diminutas que van de Cotacahi a Quito, ida y vuelta; de la casa del Tejar a la de La Gasca, con paseos a la playa e interminables fiesta; carnavales y navidades; fanescas, coladas y guaguas de pan; tangos, boleros y la inconfundible voz de Sinatra… Recordarte es perseguirte en tu juvenil huida a Colombia e interceptarte en Ibarra… Recordarte es entender que el respeto que infundías se mezclaba con la mano amiga siempre extendida, o que la adversidad es una etapa necesaria en la vida, porque lo dulce no se entiende sin lo amargo… Recordarte es entender que el amor también implica sacrificio porque junto a Matico cuidaste de tus padres en un estado delicado por algunos años de sus vidas… Recordarte es entender que es posible ser un eterno galán a la antigua usanza, enamorado de la vida, enamorando al mismo amor… Recordarte es saber que entre todas, tu primer amor es tu último amor, tú único amor. Recodarte es recuerdo y arte.

Hoy el panorama se presenta un poco más oscuro y difícil, porque nos dirigimos a ti pensando en tu vitalidad y usual energía, y tu voz firme y segura no sale a nuestro encuentro. No será fácil sin ti, pero si algo nos enseñaste es que la familia merece su lugar y que unidos somos una cadena difícil de romper. Nos uniremos porque estamos sin ti, pero nos uniremos por ti, porque así te gustaba vernos y tenernos.

De repente, esta eternidad que nos separa hasta el reencuentro se me hace más corta, pienso en ti, en tus ojos pequeños, oscuros y vivaces y me siento un poco más optimista, porque presiento que te encontraré una y otra vez en la sonrisa de mis hijos, en la voz de mis nietos, en los reclamos y mimos de mi madre, en las anécdotas y añoranza de mi abuela, en la memoria de todos los que te queremos y te querremos siempre... Sí, te encontraré una y otra vez en mi camino y entenderé que siempre habrá una posibilidad de encontrarme contigo cada mañana cuando al enfrentarme al espejo admire una parte de ti en mi propia mirada.

Una gota de mar no es mar, pero contiene mar. Hoy todos tenemos ‘gotas de ti’ en nuestro rostro, lágrimas por ti… Todos contenemos un poco de ti hoy. Nos asemejamos de alguna manera al hombre que fuiste… Nos asemejamos al hombre que eres y serás, porque a quien se quiere y a quien se recuerda no muere jamás.

Querido abuelo, escúchame bien, no te preocupes más. Podremos tener problemas, podremos enfrentar adversidad, pero nada nos asustará, nada nos corromperá, nada en el mundo impedirá que sigamos luchando hasta el final. Seremos solidarios y acudiremos a proteger a nuestra familia. Cuidaremos de tus hijas… Cuidaremos de tu mujer. Cuidaremos de tus nietos. Cuidaremos de nosotros mismos. Cuenta conmigo para ello. Te quiero.

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68. Acerca de la obsesión sexual masculina, el amor y la iluminación

Posted by Juan K Peña on jueves, septiembre 10, 2009 in , , , , ,
¿Por qué los hombres pensamos tan recurrentemente en sexo? ¿Está mal? ¿No es sano? ¿Es completamente normal? ¿Vivimos una especie de ‘aceptable obsesión’ que nos lleva a relacionar muchas de las sensaciones que percibimos con la idea del sexo en cuanto tal?

El hombre, en términos generales, es mucho más sexual que la mujer. Está biológicamente preparado para reproducirse con una, dos, tres, o más mujeres, sin mayor problema en un corto período de tiempo. La meta está en asegurar y perpetuar su existencia en este planeta a través de la descendencia. La mujer, no. Una mujer que está embarazada debe tolerar un período de alrededor de nueve meses antes de poder embarazarse otra vez. Obviamente, esto es una explicación meramente biológica, que no considera otras variables importantes de la ecuación que son el aspecto emocional, el aspecto espiritual e inclusive el aspecto social.

Lo cierto es que la aparente obsesión sexual que los hombres sufren (o disfrutan) se ve reforzada por las conversaciones, comerciales, películas, revistas, imágenes, e inclusive tendencias de la moda, por lo que hay un constante refuerzo del mensaje que recibimos. Claro, no nos quejamos. Simplemente, seguimos pensando a menudo y con intermitencia en sexo.

El sexo es una necesidad, y es normal pensar en las necesidades que tenemos, me decía una psicóloga, amiga mía, cuando le pedí una aclaración del tema. El comer también es una necesidad, sin embargo pensamos mucho menos en comida, que en sexo. ¿Será porque nuestro deseo, o mejor dicho, necesidad sexual nunca se ha satisfecho del todo?

Aquí quiero señalar que no hablo de la necesidad sexual como sinónimo del placer. Es decir, que el placer se satisface a través del orgasmo, pero la necesidad sexual nunca queda del todo satisfecha. ¿Por qué? Es que al hacer el amor se pueden lograr mucho más que orgasmos y la compenetración de la pareja. Sé que para la mayoría de casos, esto ya es bastante. El placer físico y la satisfacción emocional que pueden producirse en este tipo de encuentros sobrepasan sus expectativas, pero ciertamente no las mías.

Hace un tiempo accedí a unos viejos manuscritos de alquimia. En ellos se decía que miles de años atrás hacer el amor significaba mucho más. ‘Hacer el amor’ tiene mucho de Alquimia, un arte y ciencia prácticamente olvidado hoy en día. Hacer el amor significa darle forma física a un sentimiento, a una emoción, a algo que tiene tintes espirituales. Esta explicación es la forma más sencilla de entender lo que viene a ser la Alquimia. Unos buscan la piedra filosofal, otros producir el oro, pero creo que un acto alquímico mucho más al alcance de nuestras habilidades estaría en aprender a hacer el amor debidamente.

Aparentemente, la autoridad económica y física que el hombre pretende frente a la mujer es una forma de reemplazar una autoridad legítima que tenía hace miles de años. Esta autoridad provenía de la seguridad que le otorgaba a la mujer y de la satisfacción que ella alcanzaba al sentirse amada de verdad. Al perder el camino, el hombre cayó en una especie de perenne infelicidad que lo lleva a fantasear sexualmente a menudo, a manifestarse a través de comportamientos violentos, y perderse en el trabajo y la búsqueda innecesaria de la riqueza y trofeos de sus guerras particulares, que son meras pantallas de un problema mucho más profundo. Lo peor de esto es que hombres así tienden a afectar permanentemente a cada mujer que tocan.

¿Por qué afecta a las mujeres que tocan? La mujer tiene energías que solamente pueden ser recogidas y aflorar sexualmente. Esta energía es pura, fundamental, bella, casi divina. Si el hombre fracasa en su intento de recoger esta energía, la energía se estanca. Es un principio físico que toda energía contenida tiende a buscar una forma para seguir fluyendo, es decir que tiende a explotar. Esta explosión es negativa, tanto en cuanto no fluye por donde originalmente debería, por lo que se generan algunas enfermedades físicas, malestares y problemas emocionales entre otros.

Hemos de re-aprender a amar de una forma divina, completa y desinteresada. Esto no depende de técnica alguna, o de experiencia sexual adquirida, sino de la utilización de la energía producto del amor mismo. Aquí surge el verdadero sentido de la autoridad que no es una autoridad manipuladora sino un punto de referencia válido. El que una mujer libere sus ‘energías divinas’ a un hombre que no sea tal, que no sea integro, y que no entienda de que se trata todo esto concluirá con una liberación parcial de esas energías y por tanto un acumulamiento innecesario de las mismas, que se expresa en tensión, infelicidad, preocupación, ansiedad entre otras sensaciones. Según el manuscrito la liberación de la energía divina de la mujer no puede darse por casualidad, bajo ninguna circunstancia. Ni siquiera si la mujer quisiera hacerlo, ni aunque ella quiera entregarse por entera a un hombre, porque éste debe ser capaz de liberar las propias energías, liberar las de ella y absorberlas haciendo las energías femeninas suyas. Vale insistir que la destreza sexual nada tiene que ver con el amor. La construcción del mero placer físico es meramente sexual. El orgasmo es la satisfacción de un instinto básico y no de un deseo ulterior.

Uno de los principales problemas pasa por la sobrexcitación y anticipación sexual que el hombre enfrenta. Esto desata altos niveles de agresividad sexual. Nuevamente, el ejemplo de la Alquimia, digamos que dos elementos (hombre y mujer) deben mezclarse pero para ello deben estar a la misma temperatura. Ahora digamos que la temperatura normal del hombre oscila entre los 25 y 35 grados centígrados. La mujer arranca entre los 5 y 15 grados. Cuando la mujer llega a los 25 grados y se siente cómoda, el hombre ya empieza a marcar una gran diferencia al alcanzar unos 50 grados. Digamos que ella alcanza cómodamente los 75 grados con una comodidad impresionante, mientras el hombre alcanzó hace un rato los 100 y se encuentra a punto de explosión.

Si los elementos no están a la misma temperatura, si hombre y mujer no están sintonizados, difícilmente ella podrá liberar todo lo que tiene por liberar Es que la mujer tiende a darlo todo, mientras el hombre tiende a dar lo que puede, que no es lo mismo aunque suena muy parecido.

Cuenta la leyenda que, originalmente, hombre y mujer poseían una aureola, como la de los santos, pero más larga y ancha, pues se extendía hasta más allá de los miembros extendidos. La aureola femenina era de un dorado más intenso debido a que su amor y la energía que de él se desprendía era más puro. El del hombre era un dorado más débil pues era el guardián del amor femenino. Al hacer el amor, ambas aureolas formaba una sola, más fuerte, más brillante, más intensa. Eran como dioses que basaban su existencia y presencia física en la divinidad de su amor. Esta aureola, individual o compartida, era suficiente para comunicarse, y cuando uno de los dos necesitaba la necesidad regenerar su aureola recurrían al acto del amor.

La construcción del mundo contribuyó al olvido del acto del amor. Se dice que el lenguaje solamente empezó a elaborarse en la medida que la capacidad de amar se atrofió. Es decir que hombre y mujer se olvidaron de ‘estar en el amor’ y lo remplazaron por un decir ‘te amo’, se olvidaron de ser amor, estar en el amor, y hacer el amor. Al olvidar hacer el amor divino no podían alcanzar el mismo estado de iluminación, de amor, de no tiempo, pese a que aparentemente era el mismo acto físico. En consecuencia los niños que empezaron a concebir ya no eran espiritualmente iluminados, sino emocionalmente dependientes.

Poco a poco, el hacer el amor fue visto como algo malo, porque iba corrompiendo la claridad y luminosidad de los espíritus existentes, en la medida que aparecía más y más gente que no sabía como hacer el amor divino y que eran gente sin este resplandor especial. Por esto, algunos seres todavía iluminados decidieron abstenerse de la práctica sexual y guardaron la luminosidad para si mismos. Estos pueden ser considerados los místicos o santos, cuya aureola era mucho más pequeña que la de sus antecesores y de quienes podemos ver imágenes en estampas, cuadros e imágenes en templos católicos. Pero este miedo inicial de los santos y místicos por no hacer el amor se tradujo en un problema para futuras generaciones pues todos olvidaron por hacer el amor por completo….

Puede haber mucho de leyenda en lo anterior, pero, sin duda, enfrentamos un problema cuando se trata del acto de amor en cuanto tal. El camino de una ‘posible iluminación’ pasa por la concientización de que debe haber un problema, dado que los síntomas existen y que una solución colectiva no parece posible. No sé si al hacer el amor con la mujer a la que ame nos iluminemos en una aureola mágica y común, pero ciertamente es necesario tomar y entregar las energías divinas que se desprendan de los dos. Para saber esto no hizo falta leer un manuscrito de Alquimia. Es más un asunto de sentido común y el deseo de estar en sintonía con alguien. Al fin de cuentas, es de lo que el amor debe tratarse.

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61. Instructivo femenino básico para sorprenderme

Posted by Juan K Peña on domingo, junio 14, 2009 in , , ,
Debería decidirme a retomar la escritura. Han sido días de resfrío, de ver el mundo desde adentro de mi pequeño departamento, de pensar en las cosas que he logrado, en las que voy logrando y en las que no he alcanzado aún. Han sido días de contemplación, porque estoy en Rosario y es una ciudad que merece contemplarse.

Rosario es una ciudad en la que uno podría enamorarse cada tres minutos, o cada cuadra, lo que ocurra primero. Pero no hablo de esos amores por los que uno mata y muere, que no me han pasado. Hablo de esos amores que duran una película, en los que también se muere y también se mata, pero se revive para un próximo estreno. Esto no habla mal de la mujer rosarina, lo sé. Habla mal de mí que aún no he llegado a profundizar en el conocimiento de nadie. Tampoco es tan grave, llevo acá poco tiempo.


Pero hablaba de esos amores a primera vista, que son tan válidos… y que llenan tanto cuando vos no estás. Porque en ese vacío, aunque no es tan inmenso, continúa siendo vacío, y aunque sea con todas las fotos mentales que puedo tomar intento llenar, sin riesgo de que ellas me aturdan.

No sé si le puedo dar nombre propio al vacío tuyo. A lo mejor es más fácil si le doy un nombre, pero a lo mejor es demasiada responsabilidad para vos, y no sé si vas a poder. No sé si quieres poder, porque a lo mejor es más un asunto de voluntad y no un asunto de posibilidad. Más de actitud que de aptitud. Aunque te llames Belén, Vanessa o Cecilia… ¿Qué más da?

Recientemente leí que alguna web catalogaba a Buenos Aires como la tercera ciudad con fama de tener las mujeres más bellas en el mundo. ¿y Rosario? ¿No sabían que existía Rosario? ¿No sabían de la fama de las rosarinas en Buenos Aires los que hicieron el artículo? Mejor, mejor. No me gusta compartir. Así puedo apalear mejor tu vacío… te llames Fabiana, Sabrina o Victoria ¿ Qué más da?

Creo que me voy quedando con menos corazón. Lo voy desmigajando y dando de comer a las imágenes que encuentro y que poseo, simplemente como imágenes que se quedan en mi mente, sin que las toque, sin que invada su entorno, como una especie de poderoso Dios que acepta su existencia, sus angustias, preocupaciones, gozos y alegrías.

Ahora vivo en otro orden. De hecho vivo algún orden. He cambiado algunas cosas. Si vinieses encontrarías la mayoría de cosas en el lugar que deben estar. Y encontrarías muchas otras esperándote. Aún no sé donde dejé a todos mis amigos. ¡Cuánta razón tenían los que me decían que iba a perder algo, algún día, por desordenado! ¡Toma! ¿Dónde andan los amigos?

Hoy pienso que por fin estoy aprendiendo una de las lecciones más importantes de mi vida: ‘A no esperar nada de los demás.’ Cuando no espero nada de vos, siempre me sorprendes… De hecho, no solo vos, sino todas ellas… Las que guardan un tibio reflejo tuyo, pero no te llegan ni a las rodillas. Se llamen Milene, Andrea o Paulita. De vez en cuando, sucede, que me cambias la jugada de laboratorio que te da por abandonar el guión y decir lo que en verdad te pasa, lo que en verdad sientes, te da por buscarme y te ves más linda.

Ya te lo dije una vez, pero no te queda claro… Te cuesta más entenderme. No te culpes, casi nadie me entiende. Y no lo digo como quinceañera, con zapateo rebelde yéndose para su habitación. Lo digo con total resignación. A vos te cuesta entenderme, pero estás cerca, muy cerca. Pero te cansas… No te culpes, casi todo el mundo se cansa….

Y por eso a las tres de la mañana, duermo profundamente, porque no espero tu llamada… Ahí sería el momento preciso para llamarme aunque me de un vuelco al corazón. Servirá para recordarme que tengo uno, y que se yo….

- Hola… ¿Estás bien?
- Si, hola… solo llamaba para escucharte. Sé que es tarde…
- No importa. – diría yo, tratando de abrir los ojos con un restriego de puños.- A lo mejor, te soñaba ahora mismo.


Pero no, no es así. Y yo duermo, y duermo profundamente. A lo mejor, ya ni sueño con vos. Porque estaré ahí, dormido en mi cama, semidesnudo y semi-inerte, sin esperar nada, ninguna sorpresa, ninguna emoción… Por eso mismo: Ahí es el momento y el lugar. Llama, aunque despierte. Dame un mordisco en la oreja, mándame una carta desde donde estés, envíame un email desde dónde estás… Si no tienes que contar, menciona que es miércoles y que solo querías que te escuche. Yo no tengo mucha a gente a quien escuchar, y rara vez recuerdo que día es hoy.

La próxima vez no te vayas a dormir cuando te sientas cansada y tengas que cursar al día siguiente. La próxima vez avísame que quieres verme y que ya sabes dónde y cuándo. La próxima vez reclama el protagonismo que crees que te mereces, porque YO ya no lo creo y porque es mejor no esperar nada de nadie. La próxima vez dame un beso y vete sin decir adiós. Regresa, abrázame, y cántame una estrofa de tu canción preferida. Regálame flores, ándate a tu casa, enciérrate en tu cuarto, arrójate sobre tu cama y contempla el tumbado. Piensa en mí con intensidad al punto que te duela la cabeza, piensa en mí con coraje al punto que me odies por no lograr descifrarme, piensa en mi con lujuria hasta al punto de masturbarte o hacerme una llamada obscena, piensa en mí con ternura al punto de querer abrazar y proteger al niño que fui, al niño que soy y al niño que siempre seré… Piensa en mí hasta al punto de prolongarme en tus sueños… Piensa en mí y toma el próximo colectivo que sale en la estación de Retiro…. Sorpréndeme, porque conmigo es fácil perder, pero vos nunca fuiste fácil.

Por eso piensa que soy un sueño,
sueña qué pienso, mándame un
beso, llámame un día de estos.
Estoy en el metro sin cobertura,
y en la parada de tu cintura,
y alégrame ésta triste figura.
Cuéntame un cuento, dame locura,
porque sino luego me lo invento


(Tragicomedia - Estopa)

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43. Como me acuerdo - Robi Draco Rosa feat. Juanka

Posted by Juan K Peña on lunes, noviembre 24, 2008 in , , ,

Hoy quiero hablar de ti
de lo que yo te amé…
Me dueles tanto, tanto,
que sólo soy viento.
Viento llegó

Viento pasó,
y como me acuerdo

Yo pensé que vos eras la fugaz. Y resultó todo lo contrario, yo fui el fugaz para vos. Hoy quiero volver a hablar, de cuando yo te vi. Hoy quiero hablar de ayer y de lo que has cambiado. Yo tampoco soy igual. Hemos crecido estando separados. Hemos crecido y nos separamos. Nos distanciamos por espacio y por resultado. Somos distintos, amorAún me gustas. Y yo te gusto más, pero no estás aquí. Lo único que me duele, y me duele tanto, es ver como mis palabras que antes te tocaban, hoy solo te acarician, porque soy solo viento. Duele perder poder….

Sólo por ti viví, gracias a ti.
Yo sé…
Viento llegó…. Viento se fue….

Mi tiempo llegó. Mi tiempo pasó. Tu tiempo llegó. Tu tiempo se fue. Solo somos vientos, jugando a ser tornados, porque vos también fuiste solo viento… ¡Y yo me acuerdo, amor! Estar a tu lado, me acuerdo…. Me acuerdo como nos encontramos, nos calentamos, nos enfriamos y, ¡ay!, como chocamos. ¡Viento llegó… Viento se fue! Tiempo se fue. Tiempo murió. Y como te extraño.

Y como me acuerdo
¡Ay, yo te llamo!
Yo que te llamo
Donde estés, ven volando… a mi lado.


Me acuerdo de tu cabello y me olvido tu voz. Me acuerdo de tu nombre y me olvido de tu calor. Me acuerdo del dolor y me olvido del amor. ¿Te parece justo? Una vez lastimaste mi memoria selectiva, la volviste caprichosa. Y yo te extraño… Extraño todo lo que no me acuerdo de vos, porque todo lo que recuerdo todavía me pertenece. Donde estés, ven volando… Ven un rato. Sólo un rato, pero ven volando…y quédate, una noche, a mi lado. Ven volando, que la nostalgia me va a golpear.

¿Dónde andarás?
Lejos de mí.
¿Quién te dará
lo que te di?
¿Quién dormirá
abrazado a ti? ¡Como yo!

¿Quién te sentirá, como yo te sentí? ¿Cuándo enfrentarás la historia que dejaste atrás? ¿Quién leerá tu mente con solo mirarte, quien leerá tu corazón con solo imaginarte? ¿Quién leerá tu cuerpo con las yemas de sus dedos? ¿Solo yo? ¿Alguien más? ¡Nadie como yo! No hay marcha atrás, solo la senda en la que me quedé esperándote, pero ya no estoy más.

Como me acuerdo amor,
Como si fuera ayer
Viento llegó, viento pasó
Y tú no estás aquí.


Tu tiempo llegó. Tu tiempo pasó. Mi tiempo se fue, como el viento, amor. Y yo no estoy ahí con vos. Y vos te acuerdas, amor. Te acuerdas, pero a cuentagotas… Te acuerdas de lo que tú llamas esencia, pero te olvidas de los detalles que es lo que en realidad es esencial. ¿De qué te acuerdas, si mi mirada cambió?

Viento llegó, viento pasó, y yo, como me acuerdo, amor!
Y ay, yo te llamo, yo que te llamo…
Donde estés, ven volando… a mi lado.
Hey, voy a buscarte por donde estés
pa’ que vuelvas a mí
y así
nos volvamos
a enamorar.


Mi tiempo llegó. Nuestro tiempo pasó. Tu tiempo se fue. ¡Y cómo me acuerdo, amor! Como si fuera ayer, me acuerdo. Algún día te buscaré, buscaré a la que vos eras ayer, te buscaré en otras mujeres. Y con suerte, desde donde estés te traeré hacia mí para que por primera vez nos volvamos a enamorar.

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