Claro, conforme el tiempo pasó, mal o bien, yo f
ui recuperándome de las magulladuras y heridas que quedaron. Toda relación que nos importa y termina supuestamente debe dejarnos algunas heridas. Es que los seres humanos nos reflejamos mucho en la
metáfora de los erizos que se aman. Si no están juntos se mueren de frío, si están juntos con sus púas se pueden herir.
Ahora no me importaba. Ni siquiera la Claudia actual tenía que ver con aquella niña que tanto me gustaba y alguna vez quise. Pero, sin embargo, que la Claudia actual se casase tenía mucho que ver con perder a la Claudia que me gustaba para siempre.
Por tanto, el shock se completó cuando observé la imagen de su mano con un pedrusco de diamantes en forma de anillo de compromiso. Era en serio. Cualquier residuo de esperanza, por más minúsculo que este hubiese sido acababa de morir en mí.
El novio, curiosamente, no era Mr. Perfect, personaje al que, por cierto, Claudia ponía a parir varias veces en su desaparecido blog, sino
otro. Suponía que sería un ‘Ultra Perfect’, pero NO! ¡OH, SORPRESA! Se trataba de Lorenzo. Uno de los protagonistas del capítulo 45 de estos Caleidoscopios, que
para mayor información, deleite o angustia pueden consultar en:
45. Tres versiones de una cita a ciegas:
http://juankaleidoscopios.blogspot.com/2008/12/45-tres-versiones-de-una-cita-ciegas.htmlhttp://juankaleidoscopios.blogspot.com/2008/12/45-tres-versiones-de-una-cita-ciegas_02.htmlhttp://juankaleidoscopios.blogspot.com/2008/12/45-tres-versiones-de-una-cita-ciegas_3840.html
A esas alturas, ya no entendía nada. ¿Qué pasó? ¿En qué momento todo lo que parecía buscar o querer en su vida, empezando por estilo, se encontraba con la decisión de casarse con este señor? ¿Qué podría esperar de él? Más allá del pedrusco con diamantes, que comprarlo es fácil: Sólo se necesita dinero.
Ojo, no es un menosprecio al amor verdadero que puedan sentir o dejar de sentir esta pareja. Eso no es algo que está en discusión. Creo que simplemente no me cuadra. Me suena al cuento de la Caperucita, terminando en una confabulación entre la Caperuza y el Lobo para matar al cazador y a la abuela, y a la abuela del cazador. O sea, es un final posible, pero no va con el desarrollo de la historia.
No he sabido nada más de ella. No me interesa saber algo más. Espero que sea feliz. Es una de las personas con las que más he hablado en mi vida y con la que más ha fluido la comunicación. Posiblemente, sea mamá a estas alturas. Hubo un tiempo, en el que intentamos ser simplemente amigos, pero no fue posible. Y no porque yo o ella sintiéramos algo más. Posiblemente, soy demasiado exigente, incluso como amigo, y ella no satisfacía mis niveles de exigencia.
Hace ratos que tomamos caminos divergentes y la tierra es redonda. El último destello de ella, posiblemente sea, el reflejo del pedrusco de diamantes en su dedo opacando el brillo de su sonrisa que siempre creí superior. ¡Molta sort, Claudia! ¡Adeu catalana!