(Caleidoscopios reloaded)
Universo de imágenes, formas, colores, sabores y olores, siempre cambiantes que terminan siendo lo mismo. Mi forma de hacer manualidades con la realidad y realidades con mi habilidad. Mi forma de hacer habilidades con mi debilidad, debilidades con mis vicios, vicios con mis amores... Mi forma de correr el cero para la izquierda o la derecha con mis relaciones, para que me cuadre el balance.
Hoy quiero hablar de ti de lo que yo te amé… Me dueles tanto, tanto, que sólo soy viento. Viento llegó Viento pasó, y como me acuerdo…
Yo pensé que vos eras la fugaz. Y resultó todo lo contrario, yo fui el fugaz para vos. Hoy quiero volver a hablar, de cuando yo te vi. Hoy quiero hablar de ayer y de lo que has cambiado. Yo tampoco soy igual. Hemos crecido estando separados. Hemos crecido y nos separamos. Nos distanciamos por espacio y por resultado. Somos distintos, amor… Aún me gustas. Y yo te gusto más, pero no estás aquí. Lo único que me duele, y me duele tanto, es ver como mis palabras que antes te tocaban, hoy solo te acarician, porque soy solo viento. Duele perder poder….
Sólo por ti viví, gracias a ti. Yo sé… Viento llegó…. Viento se fue….
Mi tiempo llegó. Mi tiempo pasó. Tu tiempo llegó. Tu tiempo se fue. Solo somos vientos, jugando a ser tornados, porque vos también fuiste solo viento… ¡Y yo me acuerdo, amor! Estar a tu lado, me acuerdo…. Me acuerdo como nos encontramos, nos calentamos, nos enfriamos y, ¡ay!, como chocamos. ¡Viento llegó… Viento se fue! Tiempo se fue. Tiempo murió. Y como te extraño. Y como me acuerdo ¡Ay, yo te llamo! Yo que te llamo Donde estés, ven volando… a mi lado.
Me acuerdo de tu cabello y me olvido tu voz. Me acuerdo de tu nombre y me olvido de tu calor. Me acuerdo del dolor y me olvido del amor. ¿Te parece justo? Una vez lastimaste mi memoria selectiva, la volviste caprichosa. Y yo te extraño… Extraño todo lo que no me acuerdo de vos, porque todo lo que recuerdo todavía me pertenece. Donde estés, ven volando… Ven un rato. Sólo un rato, pero ven volando…y quédate, una noche, a mi lado. Ven volando, que la nostalgia me va a golpear.
¿Dónde andarás? Lejos de mí. ¿Quién te dará lo que te di? ¿Quién dormirá abrazado a ti? ¡Como yo!
¿Quién te sentirá, como yo te sentí? ¿Cuándo enfrentarás la historia que dejaste atrás? ¿Quién leerá tu mente con solo mirarte, quien leerá tu corazón con solo imaginarte? ¿Quién leerá tu cuerpo con las yemas de sus dedos? ¿Solo yo? ¿Alguien más? ¡Nadie como yo! No hay marcha atrás, solo la senda en la que me quedé esperándote, pero ya no estoy más.
Como me acuerdo amor, Como si fuera ayer Viento llegó, viento pasó Y tú no estás aquí.
Tu tiempo llegó. Tu tiempo pasó. Mi tiempo se fue, como el viento, amor. Y yo no estoy ahí con vos. Y vos te acuerdas, amor. Te acuerdas, pero a cuentagotas… Te acuerdas de lo que tú llamas esencia, pero te olvidas de los detalles que es lo que en realidad es esencial. ¿De qué te acuerdas, si mi mirada cambió? Viento llegó, viento pasó, y yo, como me acuerdo, amor! Y ay, yo te llamo, yo que te llamo… Donde estés, ven volando… a mi lado. Hey, voy a buscarte por donde estés pa’ que vuelvas a mí y así nos volvamos a enamorar.
Mi tiempo llegó. Nuestro tiempo pasó. Tu tiempo se fue. ¡Y cómo me acuerdo, amor! Como si fuera ayer, me acuerdo. Algún día te buscaré, buscaré a la que vos eras ayer, te buscaré en otras mujeres. Y con suerte, desde donde estés te traeré hacia mí para que por primera vez nos volvamos a enamorar.
¡Ay, cómo me acuerdo! ¿Será que los niños también envejecemos? ¿Será que ya no soy un muchacho más? ¿Será que todo el mundo tiene que llamarme ‘señor’, en tono de gente grande?
Hace unos días debido a algo que creía alergia al frío y terminó siendo resultado del estrés que puedo experimentar a veces, me sometí a una terapia de Reiki y Acupuntura. El maestro a cargo no podía ser otro que ‘El Sensei’. Una vez más, este hombre me ha demostrado su sabiduría e increíble poder, solo que esta vez no fue en combate si no en lo que se considera ‘medicina alternativa’, pero que más bien es la medicina ancestral japonesa.
Me recosté en la camilla, boca abajo, con la espalda descubierta mientras las agujas hacían su trabajo y yo escuchaba sobre ‘puntos chacras’ y ‘meridianos’. Intentaba entender que ocurría con mi ‘kundalini’ y encontraba explicaciones maravillosas a cosas que me ocurrieron o me siguen ocurriendo en el plano emocional, social, físico.
La activación de mis puntos chacras ha traído consigo recuerdos. Muchos recuerdos. Es como si muchas cosas que pensé olvidadas por años volviesen a aparecer y yo me hubiese convertido en un simple espectador que ve impasible el espectáculo de su propia vida.
Pero hoy no. Hoy haré el ejercicio de acordarme. Y… ¡Ay!, ¡Cómo me acuerdo! Como me acuerdo de mi abuela cuidándome cuando era niño. Cómo me acuerdo del olor a lluvia sobre el pavimento cuando iba al cole por las mañanas. Como me acuerdo de todas ellas de la A a la Z… Desde Alex hasta Zannah. Cómo me acuerdo del olorcito que uno siente cuando recibe un golpe leve en la nariz. Como me acuerdo, no de mi primera vez, sino de mi mejor vez… Como me acuerdo del vestido tornasolado de la flaquita de cabello castaño aquella noche que no quería bailar conmigo, pero terminó diciéndome ella para bailar… Como me acuerdo de los goles que marqué y de las patadas que recibí… Como me acuerdo de las promesas que me hicieron sin cumplir. Como me acuerdo de vos. Como me acuerdo de tu cabeza sobre mi pecho. Como me acuerdo de los amigos que quedaron en el camino…. Como me acuerdo de las cosas que dijeron a mis espaldas… Como me acuerdo de tanto dolor y tanto amor, que a la larga, es lo mismo… Como me acuerdo de aquel tiempo en que el amor que desprendía era puro e inocente, sin malicia… Como me acuerdo de mis hermanos y primo Fernando, entre mis vivos, y de mi tío Fernando y mi bisabuelo Enrique, entre los que me dejaron ya… Como me acuerdo de tus calles y edificios… Como me acuerdo de todo lo que me dijiste y de todo lo que callaste. ¡Ay, Cómo me acuerdo!
When the sun don’t shine remind me you’re my star When the sun don’t shine remind me you’re by my side When the sun don’t shine remind me you hold my hand Sometimes my head is not in its place And forgets to remind and reminds to forget And things are not as I would like Just because my sun don’t...
Aunque mis brazos me duelan, soy capaz de abrazarte. Aunque mis piernas no den más, sigo caminando a nuestro encuentro, Que me gusta que las primeras palabras que escucho en las mañanas y las últimas en las noches sean de amor. Que debo disfrutar de mis desayunos, tomarme mi tiempo. En realidad, debo disfrutar de mis comidas. Los placeres toman tiempo. Que me gusta pasar tiempo en la cocina, experimentar con sabores, y texturas. Que me gusta que el cuerpo me duela luego de un duro entrenamiento. Que tu perfume combinado con tu piel me excita. Que me encanta encontrar alguno de tus cabellos sueltos en mi almohada o en mi ropa. Son mi prueba de que no estoy soñando. Que tengo miedo a que un imbécil te atrape en plena juventud. Que amo el fútbol y le encuentro su lado profundo y me sirve de espejo o fotografía de la vida. Que he dicho muchas mentiras, pero a vos no te he mentido nunca. Y eso es lo único que importa. Que a veces he dicho demasiado, pero es bueno que sepas que me gusta provocar. Y me encanta provocarte. Que no me gustas cuando fumas. Que si me das siete días, te puedo construir un mundo a tu medida. Y solo para demostrarte mi poder. Imagínate lo que haría si me enamoras. Aunque estemos lejos, no es que te siento cerca, sino te siento dentro. Que tengo ganas de encontrarte para saber lo que es estar enamorado. Que tengo muchas ganas de ser papá, pero aún puedo esperar un poco más. Que odio que me hagan promesas que no van a cumplir. Que me caes mal cuando no te enfrentas a tus miedos. Que te encuentro sexy cuando reconoces que me necesitas. Que el ignorarme, solo te vuelve ignorante e ignorante no me interesas. Que desapareciendo, dejas de existir y sin existir dejas de importarme. Que me pongo mejor con los años, en todo sentido, pero no sé por cuanto más podré mantenerme así. Que voy a conquistar mi mundo, y te quiero de ‘copilota’. Si me invitases, copilotearía en tu conquista. Que me encanta cuando haces lo que digo, cuando digo y como digo. Que odio la cebolla. Que si te veo coqueta con otros, solamente te pondré en la bolsa del montón y de ahí es muy difícil salir. Que con detalles me compras. Que me encanta que te vistas para mí. Que me gusta más que te desvistas para mí.
No he sabido nada de Zannah en meses. Creo que la última vez que me escribió fue en agosto y lo hizo reclamándome por mi falta de contacto. Tenía razón. Recibí una carta que no he sido capaz de contestar y que en este momento no recuerdo ni donde está. La carta era linda, sencilla, no muy larga y tenía un dulce perfume, apenas floral, que me recordó su cuello.
Fue en agosto que recibí su último e-mail. Según ella, el más largo que ha escrito en su vida. Es lindo recibir cartas y también e-mails, especialmente cuando estos son largos. Es todavía mejor cuando una persona que te importa, o que quieres se toma su tiempo para escribirte. Significa que está pensando en vos, eligiendo las palabras más adecuadas para llegar a tu mente o a tu corazón. Significa que le importas a esa persona. Sin embargo, muchísimas cosas pasaron entre Zannah y yo que resquebrajaron la comunicación. Hay muchísimas cosas que dejaron de pasar entre ella y yo que debilitaron el trato que nos teníamos.
Mucha gente cree que me enamoré de ella, capaz que ella también lo cree. Pero yo sé que no es verdad. La quise mucho y lloré cuando se marchó. Pero, ¡hey! también lloré con The Notebook y con El Rey León... Uno de mis defectos es que me quejo mucho, más de lo que me duele.
Uno de los mayores problemas que afrontamos fue que hubo demasiado presión y miradas incómodas sobre nosotros. Demasiado chisme y demasiada atención, demasiada gente metida dificultaron mucho nuestra relación. Hubo demasiadas opiniones que sobraron, sobran y sobrarán. La distancia entre dos puntos es la línea recta y había días en que las intersecciones incordiaban.
A mi contra, he de reconocer que se me atoraron el reloj y el calendario. Ambos me hicieron un nudo en la garganta. Odio tenerlos en contra. Sentía que me quedaba cada vez menos tiempo, y empecé a apresurar indebidamente las cosas.
Salimos juntos para celebrar el día de Sant Jordi. Era abril del 2006. La llevé a un pequeño, elegante y acogedor restaurante italiano. Me encantó su mirada, maravillada con cada pequeño detalle. Me encantó como había cuidado su vestido color café para aquella noche, sus pendientes, su cabello. Ella también había cuidado cada detalle. Estuvimos por horas de la mano y esa simple abstracción de todo el bullicio y chismorreo nos había sentado muy bien. - Creo que te quiero…
Le dije impulsado por el vino, con un énfasis en el ‘creo’. Obviamente, ella lo entendió con el énfasis en el ‘te quiero’. Lost in translation, inevitablemente. Me había vuelto intenso muy pronto. Sin embargo, ahí no radicó el mayor problema, si bien, también se sembró una semilla que más bien hacía la función de piedra en el zapato. Era incómodo, pero en cierta forma le pareció lindo. Como dice Mario Benedetti, ‘a veces la soledad puede ser una hoguera’.
Sin embargo, de vuelta a la cotidianidad, lo primero que sentimos inmersos en la realidad del chismorreo fue la ebullición de los comentarios como si fuésemos los Beckham. ¿Pasaron bien? ¿Qué comieron? ¿A dónde fueron? ¿En qué quedaron? La verdad, hubiese contestado a todas sus preguntas con placer y educación, si todos ellos hubiesen contestado a mi pregunta, algo grosera, pero muy necesaria: ¿A ustedes qué les importa?
Hoy lo tengo más claro que nunca, si de algo hay que blindar una relación para que esta funcione, es del entorno. Sobre todo cuando uno viene de uno tan dramático, cuyas exageraciones tienden al mejor estilo rococó. ¿Es que todo debe ser una tragedia? ¿Una interminable lista de dimes y diretes, donde no hay espacio para hacer la vida de uno como mejor nos plazca?
Esa noche, como tantas otras con ella, fue especial porque supe convertirme en su mago personal. Hice aparecer rosas frescas entre mis dedos, la impresioné con imágenes de un futuro no muy lejano que parecían gustarle, también pude leer parte de su pasado, desde sus manos y desde sus pupilas. Son talentos que los tengo en el congelador, para cuando haga falta. Aún los mantengo intactos.
Tres días más tarde volvimos a hablar. No quería saber si tenía una respuesta formal, o si ella quería un status para estar a mi lado. Pero si le había ofrecido algo que no he vuelto a ofrecer desde entonces: exclusividad.
Zannah vino a mi vida en tiempos demasiado turbulentos. Me enfrentaba, por esa época a algunos temores grandes en mi vida. Había decidido dejar una vida que no era para mí. Dejar la práctica del derecho para siempre. Había decidido comprometerme con la práctica de las artes marciales, pese que aún había un miedo, a ratos innecesario, al dolor físico. Su sonrisa y presencia me daban paz, me ayudaban a armonizar mi vida que no estaba siendo precisamente armónica.
Esa noche que volvimos a vernos, ella se veía demasiado confundida como para haber tomado decisión alguna. Creo que fue la primera vez que la detesté. No por la decisión que tomó, sino porque debe haber sido la mujer dubitativa por excelencia que con más seguridad tomaba una decisión. O la mujer más segura de sí misma, que más dudaba al momento de elegir sobre mí. La detesté, pero menos que a nuestro entorno. Era una chiquilina y si la presión me podía, no veo porque a ella no le iba a poder. Creo que la detesté un poco más cuando le dije que no tenía sentido seguir hablando y que me quería marchar y ella me detuvo agarrándome del brazo. Con el cuerpo y el alma decía que si a lo que su mente y lengua decían que no. Es algo que las mujeres suelen hacer constantemente.
A la semana me reconoció que no podía dejar de pensar en mí. No me hizo sentirme ganador, pero si ‘empatador’, porque yo también estaba pensando en ella más de lo que quería.
Prometiendo no presionarla, prometiéndome liberarse de presiones y dejarse llevar, empezamos una pequeña fogata privada a la que nadie estaba invitado, pero el humo por más mínimo que sea, siempre atrae a los curiosos. Mis únicas intenciones era la de mantenernos a salvo y abrigados mientras pasaba el invierno. ¿Había mejor forma declaración de intenciones para iniciar una relación complicada?
Nicks: Carlos /Juan K / Deco/ Don Gato / Negro
Formación: Personal Trainer, Preparador físico / y otras cosas...
Cinturón verde en Kaju Kenpo/
Agente deportivo.