Hay algo que encuentro fascinante de las películas y series de televisión. Es increíble la forma en que podemos mirar con detenimiento y sin reparos cualquier cosa que normalmente no observaríamos por mucho tiempo. No hablo de la cola o los pechos de una actriz, sino de acciones o situaciones propias de la vida… Desde una pareja besarse a dos hombres peleando a muerte. Podemos mirar gente sufriendo o gozando y esto me da una sensación de omnipotencia, como si el control remoto me volviese una especie de Dios. Debo admitir que si la actuación me convence, y estoy solo, puedo empezar a desvariar y por pura diversión o locura empiezo a demostrar mi empatía con la actriz sufrida de turno. La entiendo, la miro con ojos de ‘eso no pasaría si salieses conmigo’, hablo con ella y le digo lo bien que le queda tal vestido o que el peinado del día anterior me gustaba más. Si, ya sé, no es común hacer esto. ¿Pero es tan malo? ¿No es más raro quedarse impávido ante una historia bien contada? Creo que le doy un nuevo significado al concepto de catarsis.
Los besos en las películas, o en las series, son algo particularmente rescatable. Yo creo que deberían durar más. Los besos de verdad se viven, pero rara vez se pueden mirar. Es como ‘pecado’ mirar un beso ajeno. Sentimos ‘vergüenza ajena’ por algo que no está prohibido. Con los abrazos pasa algo similar, siempre en una escala muy inferior.
Hoy tengo ganas de besar. Tengo muchas ganas de ser besado, pero me quedaré en casa. Tengo tarea pendiente desde las cuatro de la mañana, por lo que salir
en busca de unos labios que correspondan mi deseo está fuera de toda posibilidad. Aparte, en este caso solo quiero besar y ser besado, no quiero acostarme con nadie. No hoy, al menos. No quiero sexo. Quiero un beso. Sentir que le importo a alguien, que sus labios húmedos se pegan a los míos, ser besado con ternura y con pasión, con algo de malicia… Con ese tipo de malicia que apenas sobrepasa los límites de la travesura.
en busca de unos labios que correspondan mi deseo está fuera de toda posibilidad. Aparte, en este caso solo quiero besar y ser besado, no quiero acostarme con nadie. No hoy, al menos. No quiero sexo. Quiero un beso. Sentir que le importo a alguien, que sus labios húmedos se pegan a los míos, ser besado con ternura y con pasión, con algo de malicia… Con ese tipo de malicia que apenas sobrepasa los límites de la travesura.Hace casi diez años conocí a una persona que despertó en mi una afectividad dormida. Desde entonces me volví un tipo muy emotivo, muy demostrativo. No ahorro abrazos… No escondo besos, ni caricias. No escatimo mi cariño. Pero hay que saber alcanzar los niveles de confianza, comodidad y afectividad necesarios para que eso aflore. No me gusta ser tocado por una chica que no sea de mi confianza. Creo que talvez se deba a que en mi vida, por más o menos besos que haya habido hasta ahora, todavía hay un déficit por cubrir. Pero es mejor así, uno aprecia mejor aquello que le falta. Uno valora más esos besos que se dan y los besos que se reciben, porque no sobran, nunca sobran. Debe ser triste la vida en que los besos sobraron. Aunque tampoco es llena de dicha ésta en que faltan. El secreto está en encontrarle el gusto a la búsqueda, sin que ésta se convierta en una persecución, una obsesión o una cacería de los besos que deben venir de forma natural.
Si, lo admito. No solamente estoy así de ‘loquito’ como para desarrollar niveles de empatía con personas que son más bien ‘personajes’, sino que los besos me producen una extraordinaria fascinación. ¿Será porque me encanta romper los límites? Un beso es precisamente la ruptura de los límites que existen entre dos personas, es la visa que se obtiene para invadir el cuerpo del sujeto del deseo, besar es tomarle la temperatura al alma de la otra persona, es probar de que está hecha ella, es la primera manifestación física del querer y del deseo, besar es pegarse al pecho de la persona que uno ama, pero yendo más allá del contacto con ese pecho. Es sentir el corazón de ella tan fuerte que pareciera que va a romper el pecho de ambos. Besar es un arte olvidado.
Besos sabor a noche… Sabor a madrugada… a humo… y a calle… Sabor a lluvia, sabor a pan y miel, sabor a café… sabor a chocolate y canela. Besos sabor a vos… Besos chiquitos. Besos largos… Besar tu frente, tus párpados, tu boca, tu cuello… Tus orejas… Besos salados, sabor a lágrima y a despedida, a reencuentro, y a primer encuentro, besos de verdad. Besos de juego y de lujuria. Besos con un ligero sabor a alcohol, nunca demasiado, porque los besos son postres y los que algo experimentamos en la cocina sabemos bien que el alcohol nunca debe ir en demasía en un postre, besos con sabor a pasta de dientes y de buenas noches… Por un beso de la flaca, daría lo que fuera... Por un beso tuyo, aunque solo uno fuera...Para besos los tuyos, el que aún no me das y el que aún no reclamas.
Talvez porque siempre quiero que me sorprendas y talvez porque nunca lo haces, ya no espero nada tuyo. Es posible que solo quiera quererte. Es posible que solo ‘quiera quererte querer’ como decía Sabina en una de sus canciones.
¿Sabes? Aprender a no esperar nada de los demás es un arte que todavía no he perfeccionado. Toma mucho tiempo, toma espacio, toma el atenerse a una soledad que espanta a cualquiera. Pero, yo no soy cualquiera y tengo tiempo… y me doy espacio… y tomo vuelo… y me atengo a esa soledad que espanta a cualquiera. Pero a vos tampoco te espanta, porque estás lejos de ser cualquiera… Vos te rodeas de gente para camuflar tus soledades, que son muchas, Pero tampoco te da miedo. En definitiva, los dos nos parecemos. Aprender a no esperar nada de vos es el arte de los artes. Y si lo domino, por ahí llega ese día en el que vos te atrevas y me sorprendas. Ese día llegarás con una pluma de cisne en la mano y romperás con ella mis esquemas. Ese día me trazarás nuevos esquemas dibujándolos con tus dedos sobre mi pecho. Ese día, por ahí adelanto mi defensa para dejarte en offside, de una buena vez y a lo mejor vos me sorprendes haciendo la personal. Ese día, te esperaré en mi emboscada, como tu lobo particular, y el emboscado seré yo y nos emboscaremos mutuamente en un beso. Me sorprenderás al atreverte. Ese día, que yo veo venir, pero que no sé ni como, ni cuando, ni donde…
Atrévete, te, te, te
Salte del closet, destápate,
quítate el esmalte
Deja de taparte
que nadie va a retratarte
Levántate,
ponte hyper
Ya te veo venir, con tus labios perfectos diciéndome ‘jaque’ muy cerca de mi oreja con tu voz más tenue… solamente para dejarme escapar una vez más, no sin antes tomar a mi reina prisionera y proclamarte su única sucesora.
Y así seguiré yo, sin esperar nada…para que me sorprendas, deseando que seas capaz de hacer todo y de todo... Lleno de esas deliciosas contradicciones que te fascinan, pensando en que no espero nada, pero retándote a que me sorprendas… Te dejo la puerta cerrada pero te regalo la llave… ¿Se entiende? Cierro los ojos y escucho el celular. Son las 4 de la mañana. ‘No puedo dormir’… Yo digo tu nombre para saber que no es ni el más peligroso sueño, ni la más dulce pesadilla… ‘Me alegra que estés vivo y me alegra haberte sorprendido’… Yo apenas sabre decirte que me encanta escuchar tus palabras… y vos dirás ‘Hay un espacio demasiado grande a mi lado… pero solo puede ser ocupado por alguien como vos’. Y yo tendré que levantarme, darme la ducha más torpe y atolondrada del mundo y salir a tu encuentro, porque será necesario que te explique con lujo de detalle como un espacio tan, pero tan grande puede ser ocupado por alguien como yo.
Y así no estaré como hoy, intentado pegar mi nariz al tumbado a base de pura levitación. Estaré olvidándome de que estás sin estar, de que estás y no estás, solamente para dejarte que me sorprendas. ¡Atrevete-te! Salte del closet… Aparece sin avisar en la puerta de mi casa. Encontrémonos en la estación de subte. Poniendo tus manitas en mis ojos, pregúntame… ‘quien soy’… Usa un perfume que nunca he sentido antes, pero que sabes que me fascina… Aparece caminando como diosa griega en la misma estación que estoy yo, y cuando me encares no detengas tus nervios. Deja que el descontrol te controle, deja que las ansias te superen, resbala, tropieza y cae en mis brazos, yo te aguanto. Yo siempre te aguanto. Una vez más no me hará daño. Conmigo, vos lo sabes, no hay daño.
Sorpréndeme de una vez por todas. Llámame. No hables. Deja que yo cierre preguntándome si eras o no vos misma… Llama de nuevo. Yo te preguntaré si la de antes eras vos. No contestes. Sorpréndeme con una pregunta o una petición. Entra a mi casa mientras duermo. Dame un mordisco en la oreja. Conéctate al Messenger solo para verme a mí. Mándame un email. ¡Sorpréndeme! Mándame una postal desde Nueva York, Madrid, Estambul o Marrakech. Déjame una carta bajo el felpudo. Atrévete a hacer tu mejor apuesta por mí, porque tienes todo por perder, pero aún mejor tienes todo por ganar… Sorpréndeme y dime muchas cosas, amor. Atrévete, sorpréndeme y dime amor.
